“El paisaje que un hombre ve, ojos afuera, acostumbra a ser el reflejo de lo que esconde, ojos adentro.”
Albert Sánchez Piñol “La piel fría”
Sobre una alfombra deshilachada me afano por recomponer mis entrañas desarmadas. Por las rendijas de las siete paredes viejas de esta habitación sin ventanas se cuela la oscuridad que no es negra, ni siquiera gris, esparciendo su olor marrón y diluyendo las sombras que ya no me persiguen.
Ahora que no estás no hay camino que se abra a mis pasos perdidos. Las metas más cercanas se emborronaron y ando perdida en la inmensidad de este cielo absurdo y húmedo que no acaba de derramar su tristeza.
Aún no he roto en lágrimas hasta inundar mi cama, quizá por eso no hay manera de deshacer este nudo que me ahoga en la boca del estómago. Lo intento con palabras a pesar de que sus vértices son cristales rotos que rajan las yemas de mis dedos al deletrear las frases más certeras en el borde de mis pupilas. Y recuerdo las tuyas de los últimos días, caídas y tristes, como si no fueran tuyas.
Quiero pensar que eres tú quien desabrochará ese cielo marrón y dejará escapar sólo para mí el azul que seguro guarda.
Cuánta tristeza, casi apatía, emana de este bellísimo texto. Se abrirá ese cielo, siempre lo hace, pero hay que desearlo y romper las cadenas del pasado. Si lo que quedó atrás fue triste, ¿por qué volver tanto la vista?
ResponderEliminarMe maravilla la habilidad que tienes para expresarte.
Magnífico texto.
Un abrazo.
Muy emotivo y tierno para el huído hacia las estrellas.
ResponderEliminarYa te llegará ese azul del firmamento con el transcurso de algún tiempo y el olvido de las recientes frases que machacan el espíritu y revuelven las tripas.
Que tristes suenan hoy sus palabras, quisiera consolarla, pero no puedo; solo una presencia lo conseguiría, pero tampoco puede, se ha ido, ha tomado un nuevo camino, pero sé que, pese a su llanto, a su rabia, la oscura noche pasara y sus penas se enjugaran en el recuerdo de ese cielo azul que tanto añora.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Elena, no he entrado antes porque le estaba echando un vistazo a tu blog y me he ido parando en algunos post que me han conmovido de forma especial.
ResponderEliminarY leyendo éste, no puedo dejar de pensar que serás tu misma la que un día encontrará la fuerza para desabrochar ese cielo marrón..Hay viajes tristes que se deben realizar sin compañía, pero estoy segura de que lo conseguirás.
De momento, si mis palabras te pudiesen ayudar aunque fuese solo un poquito me daría por satisfecha.
Un beso muy fuerte.
Mercedes, se abrirá, seguro, pero mientras espero, este cielo marrón me aplasta sin piedad.
ResponderEliminarGracias por tus comentarios, siempre tan generosa.
Un beso.
Gracias Tella, sé que el tiempo es la mejor medicina para este dolor. Lo que pasa es que el tiempo apenas corre en mi reloj.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hola guapa, coge esas palabras tan tristes y pintalas de los colores más alegres que puedas imaginar...
ResponderEliminarVeras como ese cielo marrón cambia y se vuelve de un azul turquesa que por cierto es nuestro color astrológico...
Ánimo, un beso guapetona.
Manuel, créame si le digo que aunque lo intento, sólo me sale la tristeza cuando escribo ahora.
ResponderEliminarComo dice Tella, es cuestión de tiempo, que aunque no cura del todo, ayuda bastante.
Un abrazo.
Candela, vuestros comentarios me sirven, me acompañan no sabes cuánto. Saber que estáis ahí, al otro lado, me consuela.
ResponderEliminarGracias por perder tu tiempo paseando por el Callejón, seguro que encontraste algo más que tristeza.
Un beso.
Elena, quiero brindarte mi cariño y mi amistad para aliviar esos nubarrones otoñales que inundan tu álma dolorida.
ResponderEliminarEl dolor no hay forma de controlarlo, es un sentimiento que penetra en los plieges del álma y se queda agazapado, silencioso. Solo con el páso del tiempo se va atreviendo a salir y deja paso a una nueva luz brillante, maravillosa...
Ánimo,te curaras, sera todo mas llevadero formando como un remanso de alivio.
Mis besos y mi cariño para ti
Sonrisa, gracias por los ánimos, ya tengo en la mano un buen puñado de lápices Alpino. Pintaré ese cielo de azul turquesa.
ResponderEliminarUn beso.
Maripaz, vuestra amistad se siente cercana, y alivia, no lo dudes, el dolor.
ResponderEliminarGracias por estar.
Un beso.
Ahora que no estás no hay camino que se abra a mis pasos perdidos...
ResponderEliminarAún no he roto en lágrimas hasta inundar mi cama...
el azul que seguro guarda...
Seguro que si, pero tienes que arrancar la tristeza primero e intentar mirar más allá del horizonte que hoy tienes pegada a la nariz. Y buscar de nuevo el camino. Y se que lo harás.
Un beso Elena, ¡cuidate!
Katy, veo que tienes confianza en mí, no te(me) voy a defraudar.
ResponderEliminarLo haré.
Un beso.
Seguro que volverás a ver ese cielo azul, y pronto, ya veras.
ResponderEliminarDices que el tiempo pasa muy despacio supongo que es por que quisieras que todo lo que estas viviendo hubiera pasado ya y solo fuese un recuerdo, así lo será dentro de poco. Ten paciencia y... llora Elena el llanto tranquiliza y calma el corazón, ese nudo solo se quitara, cuando consigas calmar tus sentimientos, la rabia y rebeldía que se han colado en tu corazón por lo ocurrido.
No es fácil, y bien que lo se, pero lo harás cuando llegue el momento. Animo amiga. Un fuerte abrazo.
Si, es cierto. Encontré valor.
ResponderEliminarPerdona si no te lo he transmitido.
¡Animo!
Cordobesa, sé que entiendes este dolor, yo diría que hasta mejor que yo. Por más que lo intento no llego a hacerme una idea de lo que tú tuviste que sentir.
ResponderEliminarY sé que el tiempo calmará, como siempre, todos los dolores.
Un beso y gracias.
Nada que perdonar Candela. Muy al contrario, te estoy muy agradecida.
ResponderEliminarUn beso.
Por larga y triste que sea la noche, al final siempre termina por imponerse la luz del sol, y el amanecer nos trae nuevos afanes y esperanzas.
ResponderEliminarEspero, Aspirante. Ya decía Delibes "nada hay largo en la vida, por muy largo que quiera ser".
ResponderEliminarGracias Aspirante.
Sabes amiga que Elena que, en el corazón del invierno siempre vive una primavera intensa y que detrás de cada noche siempre viene una risueña aurora pues, por mucho que se resista la noche, siempre vence el amanecer.
ResponderEliminarÁnimo!!!.
Un beso para tí y otro para tú madre.
Lola "por mucho que se resista la noche, siempre vence el amanecer."
ResponderEliminarBonita frase para tenerla de cabecera.
Un beso para ti y gracias guapa.
El portón de lo oscuro cuando te diga <>
ResponderEliminary con las claridades del estuco del mar
con tus labios de plata le llegues a besar.
Elena, ese será el momento en que todo comience de nuevo.
... yo sé que tu me entiendes.
Un abrazo, Luis.
Luis, Ya beso su recuerdo y toco su sonrisa, aunque llegará el día en que no note el filo de una cuchillada en la yema de los dedos.
ResponderEliminarUn abrazo.
Yo se que debajo de esa tristeza sigue esperando el sol, esos alegres ojos negros. Pero a la vez, esa nota gris que aparece últimamente nos permiten descubrir aun más a Elena. Y por eso, dentro de la tristeza, dentro del gris, todo es bello y bonito.
ResponderEliminarUn besazo y un abrazo para mis ojos negros favoritos. Mi mujer los tiene de otro color, así que estoy salvado jejejejeje. ¿A que te arranco una pequeña sonrisa?
Estimada Elena...
ResponderEliminarCreo que nos tienes a todos el alma un poco encogida, pues que grandeza de alma tienes...Y es que para mí, tu sinceridad en contraposición a mi cinismo, tiñen de ese anhelado tono azul tus palabras, un azul que lamento esté aún vedado hoy para tí.
Gracias por tu transparencia y un abrazo sincero, amiguita.
Siempre Javier, siempre me arrancas una sonrisa. Y se agradece de veras.
ResponderEliminarBonito y muy cariñoso tu comentario, aunque tengo que decirte que mis ojos no son tan negros, más bien marrones, como mi cielo.
Un beso.
Amigo Dadaista, no pueden mentir ni fingir los sentimientos. Y yo simplemente me limito a escupirlos tal como los noto en mis tripas.
ResponderEliminarUn abrazo.
El azul que seguro guarda... y que aparecerá de nuevo, para ti.
ResponderEliminarUn abrazote mi niña!!!
Aparecerá Silvia, seguro.
ResponderEliminarGracias por ese abrazo.
Un besote.
Pues ya me has fastidiado con los ojos, pues si son marrones son del mismo color que los de mi mujer. Déjame pensar... mmmmm, bueno te quedas en mis segundos ojos marrones favoritos. jejejejej
ResponderEliminarBicos del galleguiño
¡Cuánta tristeza!
ResponderEliminarPero el marrón se dejará ganar por el anaranjado, y éste se tornará amarillo poco a poco, ya lo verás.
Así la melancolía podrá seguir recordando pero abrirá la puerta a la luz.
Muchas gracias por venir a darme la bienvenida.
Voy ahora mismo a colgar la segunda parte de "En el mar de las perdices".
Un besssooo.
hola amiga. unas palabras preciosas pero son un sentimiento muy intimo de tristeza. Sueña que los recuerdos son las sensaciones mas bonitas y se tus ojos emiten ese agüita divina encontraras tu corazón como el cielo ese que quieres alcanzar.
ResponderEliminarBesos por ser siempre una estupenda amiga...
Gracias a ti Adelaida por pasarte por aquí, ya sabes que se te echa de menos.
ResponderEliminarAhora es muy tarde, mañana leeré la segunda entrega.
Un beso.
Hola Silencio, siempre con tus palabras animosas.
ResponderEliminarGracias, para mí es un placer que me visites.
Un beso.
Uff perdona pero habia pensado que ya te habia dejado comentario...
ResponderEliminarSueña todo tu post a mucha melancolia, tristeza, lo malo es que se percibe en todo el escrito y transmite lo que te comente anteriormente.
Animo amiga, hay que sacar todo eso porque te hace daño y lo unico que puede ocurrir es que tu defensas bajen mucho y te pongas enferma.
Besitos
Primavera
Espero que dejes salir de tu interior todo el dolor que sientes con mucha moral y la cabeza bien alta, un placer pasar a leerte.
ResponderEliminarfeliz finde.
un abrazo.
Tras navegar por mares sombríos, recalo en tu puerto ansiando la paz, suplicando el reposo de mi espíritu, sediento de comprensión, hambriento de amor, cual náufrago arrojado por las olas contra los arrecifes de la Vida....
ResponderEliminarLeyéndote, sacio mi sed, calmo mi hambre y reposa mi espíritu.....
He hallado la paz....
Querida Primavera, aún no me brotan las palabras alegres, lo intento y no salen.
ResponderEliminarYa llegará el momento, no lo dudo.
Espero no caer enferma, soy fuerte.
Un beso.
Ricardo, un honor tu visita. Espero que no sea la última. El Callejón mantiene las puertas abiertas las 24 horas del día.
ResponderEliminarUn abrazo.
Eminencia Ilustrísima Di Valero, juro que haré lo posible y lo imposible por sembrar entre mis palabras la paz, el reposo, la comprensión y el amor, para que los recoja cuando guste visitar esta humilde morada.
ResponderEliminarOs beso la mano.
Espero que haya espacio entre esas siete paredes para algunas palabras suaves, que a base de pulir esos filos cortantes, las hagan más tiernas.
ResponderEliminarUn beso.
El tiempo será quien pula esas aristas cortantes, ...eso dicen.
ResponderEliminarUn beso Tawaki.
Lo de fuera es agua que cogemos con las manos. Dentro, seguramente, también tienes siete paredes.
ResponderEliminarUn beso (de otoño), Elena.
Lo malo de las siete paredes es que no tienen ventanas.
ResponderEliminarUn beso Lavelablanca.
Gracias Mª Carmen por tus ánimos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo.