domingo, 15 de diciembre de 2013

NI SE CREA NI SE DESTRUYE

 “Si se hace frente al infortunio, el viento siempre sopla a favor.”
Quim Monzó “Ochenta y seis cuentos”


A veces quisiera saber transformar mis pequeñas tristezas para que nunca más tuvieran la capacidad de hundirme en una enorme melancolía. Pero sé que muchas veces hay que andar a tientas en la más profunda oscuridad para saber apreciar la luz que lo ilumina todo en la superficie. Ser capaz de recibir la lluvia con los brazos en alto mientras hundes tus pies en el barro el día que esperabas al sol rompiendo el centro del cielo, porque sólo es agua, ésa que limpia y arrastra las lágrimas. Jurar que nada, por negro que se presente, oscurecerá el camino que te tocó en suerte. Y cumplir tu promesa. Tener fuerzas, hacer lo imposible. Y morir en el intento. Saber transformar lo feo en algo nuevo e irrepetible para vivir. Otorgar un tiempo mínimo al duelo y al miedo. Tener la certeza de que el miedo te hace pequeño pero no desaparecer. 

Me gusta pensar que de las cosas más simples nacen las más hermosas, como de una diminuta semilla florece la rosa o de una guirnalda de besos y caricias la vida. Hay quien hace poesía de las cosas más prosaicas con que se topa cada día, limando la pátina que los convierte en monotonía. Es el arte de vestir de fiesta lo que sólo son palabras alineadas y explicadas en las hojas de un diccionario. 

Ojalá tengáis la capacidad de saber transformar cada día de los que amanecen para olvidar en días para el recuerdo. 


                                                                                                    Feliz Navidad.

martes, 26 de noviembre de 2013

CUESTIÓN DE MOMENTOS

“La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.” John Lennon

Al fin he aprendido que la vida es un puzle básico, apto para niños, y cuyas piezas son simples momentos, retazos a veces sin importancia que van modelando la imagen final. Que no hay que esperar al mañana ni trazar planes para los días venideros, los momentos son aquí y ahora, y no se deben obviar a la espera de otros que vendrán.
Que no voy a recuperar los minutos de espera, como no se recupera el sueño no dormido ni los besos guardados entre los dientes. Sólo ahora tengo que querer, es hoy cuando toca reír, es este momento el que se ofrece para vivir y se diluirá en el pasado si no lo abrazas con ganas. Que has de tomar ese tren en marcha, y si lo pierdes, no permanecer más de un segundo viéndolo partir, los trenes no dejan de pasar por tu acera aunque pienses que ya es tarde para ti. Los momentos se te ofrecen sin cesar hasta la extinción de tus días, son las piezas de tu puzle, es tu vida y nadie la vivirá por ti.

Es hoy, aquí y ahora, cuando toca vivir la vida como si no fuésemos a salir vivos de ella.

martes, 29 de octubre de 2013

MI MANTRA



“Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.” Platón.



Yo sé que ahí tú no estás. A pesar del bucle de tu nombre, de las flores blancas y las velas disipando la oscuridad de las fechas, yo sé que ahí tú no me esperas. Nada queda de ti en el hueco oscuro de esta ciudad de silencios, sólo se intuye la repentina quietud de la materia inhabitada, ajena, lejana, callada, sin alma. 
Y hay quien te busca en el seno de estas cuatro paredes de ceniza y no sabe encontrarte a su lado desde la mañana a la noche, día a día, en el sueño y al despertar, secando sus lágrimas y dibujando su sonrisa como antes, como siempre, como ahora cuando te asomas a la memoria de puntillas.

He aprendido a encontrarte en la huella de tus cosas, en el tacto de la ropa, en el eco de las paredes de tu casa, en miles de risas que alicatan mis recuerdos, en los abrazos que llevo tatuados en los huesos, en el gesto de los que comparten tu sangre y hasta tu pelo. A veces te encuentro hasta en los espejos.
Yo sé que tú estás en el aire que respiro, besando mi latido, rozándome el corazón, en el por qué de mis decisiones y de mis actos. Te reconozco en el olor de mis pucheros, en el eco de mis carcajadas, en las arrugas de mis párpados y en la curvatura incipiente de mis uñas.

Yo sé que nada queda de ti en esta errática y lúgubre ciudad. 
Yo sé que ahí tú no estás.


viernes, 20 de septiembre de 2013

CUATRO AÑOS

“La única respuesta al por qué es el por qué no.” 
                  Antonio Gala “Los papeles de agua”




Tal vez porque acababa mi vida horizontal del año nueve, porque me revoloteaban en los intestinos las mariposas que te mantienen alerta frente a lo nuevo, o porque mantengo la osadía insensata de los inconscientes; sea como fuere, hace ya cuatro años, justo a las puertas del otoño, que ocupas tu propio enlace en este mundo irreal de la realidad.

Sobre mis huesos el peso de cuatro años más, y mi espejo cuatro años más viejo. También sobre tus guijarros se adivina la huella del tiempo. Ya no luces las paredes de cal que lastimaban mis ojos, el negro brillante de tus rejas devino en óxido rojo, los portones chirrían mendigando el alimento de una verde y espesa mano de pintura, y hay días que olvido regar tus geranios.

Sé que has intentado el suicidio varias veces, y lo peor es que no lo has logrado, quizá llegué a tiempo para evitarlo. Por mí sigues vivo y sigues vivo a mi pesar.
Te me estás haciendo viejo y yo te raciono el amparo. Y sí, ya sé, no son formas de celebrar un aniversario.


viernes, 30 de agosto de 2013

VIDA VERTICAL

"¿De qué sirve el calor del verano, sin el frío del invierno para darle dulzura?" 
                                                                                         John Steinbeck


Llegó tan de puntillas que algunos creyeron ver cómo un viento desorientado helaba los números sobre los calendarios, y hubo quien como yo quiso creer que las certezas a veces se convierten en casualidades. Pero no, sus tímidos pasos derivaron en zancadas de gigante horadando la línea del horizonte, y lo que algunos creímos a pies juntillas se fue diluyendo con la misma rapidez con que el verano caía a plomo sobre los campanarios de la ciudad, derritiendo el azul del cielo por los extremos.

A estas alturas sólo me queda rezar todas las oraciones que no me sé en un último intento para que retome su carrera hacia la lejanía, allí donde los meses se trastocan con los de este lado del mundo; con perdón.
Porque quiero volver a ser yo, sin miedo a los grados que perlan mi frente, retomar la vida vertical y activa, y envolver mi cuello de colores mientras el frío tensa mis mejillas ahí afuera y el húmedo asfalto vuelve a mis botas hasta la rodilla.
Porque donde algunos ven vida yo adivino la textura quebradiza de las hojas a punto de caer de los árboles amarillos, definitivamente muertas. Porque la vida, lejos de lo que pueda parecer, vuelve a brotar sobre su esquelética desnudez. Y yo, viva otra vez, como los árboles sus hojas, voy dejando caer, muy lentamente, la lasitud, el hastío, el tedio, la falta de ganas y hasta los grados que perlan mi frente.


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