"El hogar es el único local abierto toda la noche."
Ambrose Bierce
A mi tía Elena.
Esperando de nuevo su sonrisa.
Hemos vivido tantas cosas que nos hemos convertido en coleccionistas de momentos, y recrearlos debe ser el lienzo con que secar tus lágrimas hoy, ésas que se empeñan en arrastrar los colores que se arremolinaron en torno al profundo verde de tus ojos. Quiero que vuelvas a sonreír, a darte, a abrirte, y nada de eso puedes ofrecer si no te deshaces de los lazos que te atan a la pena. Hoy desearía decirte muchas cosas, cosas que siempre he sentido y nunca dije. Decirte que tu vida y la mía son distintas hojas de un mismo árbol, que compartimos sangre, cielo y hasta nombre, y todo ello se conjura para tenernos unidas para toda la vida. Que mis recuerdos no están completos sin tu imagen en mi memoria, que mi vida es como es porque te tuvo a ti en sus días de verano. Y que siempre te agradeceré que el frío de aquellos inviernos no llegara a congelar la redondez blanca de tu sonrisa, ésa que ahora nos hace falta para mantener en pie esta pobre planta apenas sin raíces. Porque tú eres una pieza importante de este descubrimiento fascinante que es la familia, más allá de diferencias, distancias, debilidades o tristezas, la familia es lo único que nos aglutina, nos une y hace que nos queramos mucho porque sí.


