Es mejor ser hombre que mujer,
porque hasta el hombre más miserable
tiene una mujer a la cual mandar.
Isabel Allende
No es ella y tampoco la que él quiere que sea.
La moldeó a su antojo y capricho dejando su risa abandonada entre las sombras del camino.
Su canción se apagaba en un hilo de voz que apenas sujetaba el viento y sus pupilas olvidaron los colores de la vida.
Ya no hay nada azul en sus días de ajadas horas… nada que avive el deseo de una nueva mañana… nada que erice su piel ávida de caricias y ternuras bajo las sábanas…
Las ilusiones… los sueños… las alegrías… incluso las tristezas, ya no son suyas… van y vienen al son del miedo que la atrapa.
¿En qué resquicio del camino se convirtió tu príncipe azul en el dragón del cuento?
No dejes que tu vida se arrastre por los sueños y vive en ellos. El camino es largo pero tienes todo el tiempo del mundo.
En tus manos está hacer de la rutina una senda de primaveras o un camino de oscuros abismos.
Desde la caída sólo cabe renacer a la vida, crear vías de escape a tus deseos y rescatar del olvido tu sentir más profundo.
Abre tu corazón y deja salir los colores que guardas en su interior para colorear el paisaje que miras y tintar de azul el cielo que te cobija.
Tras las ventanas que se cerraron...
...siempre quedan cancelas por abrir a la luz.
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