miércoles, 4 de noviembre de 2009

AQUELLOS VERANOS...

"Ríete, ríete. Y golpea hasta que yo vuelva y estemos juntos otra vez..."
                                    Ana María Matute "Paraíso inhabitado"


Al lado de la casa se encontraban “los baños”, la alberca de la huerta que disfrutábamos como piscina. Era un recinto cuadrado vallado y presidido por una pequeña parra bajo la cual había unos taburetes de ladrillo encalados en los que charlábamos y jugábamos protegidos del sol.

A un lado, dompedros de colores rodeaban el tronco de un membrillo en un pequeño parterre que daba a la viña del cerro, al otro, un viejo retrete que usábamos más para saltar la valla que para el desahogo de nuestras necesidades.
La alberca era muy grande, o al menos así se lo parecía a mis ojos de niña, tenía dos escalerillas y un gran agujero por el que se llenaba de agua helada venida directamente del pozo y que caía encima de una enorme piedra plana muy solicitada por la chiquillería, alguna vez me puse debajo del chorro con el consecuente dolor de cabeza; y para regar, mi abuelo abría una pequeña trampilla por la que salía el agua muy lentamente en dirección a los sembrados de la huerta.

Me contó mi padre que años atrás, los mozos y las mozas más atrevidas del pueblo iban a “los baños” de la huerta a refrescarse del calor asfixiante del verano carteyano, para ello tenía bañadores de caballero (pantalones cortos azul marino todos iguales) que repartía a la hora de cobrar la entrada; y por supuesto, el remojón se hacía por turnos, primero las damas y tras las quejas de los chicos que solicitaban su vez, les tocaba a ellos.

Recuerdo que mis primos y yo rogábamos a mi abuelo que regase sin parar para que el nivel del agua bajase y no nos cubriese y así poder disfrutar más del baño -¿vas a regar abuelo? anda, ¿por qué no riegas?-. A veces sólo nos cubría hasta los tobillos. Así no teníamos que usar los flotadores negros, o sea, las cámaras de aire de las ruedas de algún tractor.

Allí disfrutábamos todas las tardes de verano entre saltos de cabeza, gritos, carreras en el agua… y fuera…, mientras mis tías María y Elena con sendas pamelas cual turistas de la Francia, se pasaban las horas muertas charlando de sus asuntos y supongo que de los demás, bajo un sol de justicia. Ellas no se ponían morenas… lo siguiente, y para ello se untaban de aceite de coco, crema de zanahoria y un mejunje casero hecho de Nivea mezclada con mercromina. Podían ir al África y pasar desapercibidas.

En aquellas ociosas tardes en la alberca me aficioné al intercambio de estampas de futbolistas, aprendí a jugar al tute y a las 40, y ganaba casi siempre al cinquillo.

Y lo mejor de todo era ese momento en que mi abuela llegaba con una fuente de patatas fritas a maquinilla. Después de más de una hora friendo patatas, desaparecían a una velocidad de vértigo…, como si acabáramos de salir de la hambruna de los años 40. “Comed, comed, que los baños dan mucha hambre”.

46 comentarios:

  1. Uf madre mía, la alberca donde aprendí a nadar de manos de mi mama ( ella no sabía nadar y no quería que ningún hijo-a suyo no supiera y nos tiraba al agua indefensos, eso si siempre bajo la atenta mirada de algun mayor ).

    Cuantas tardes de calor sofocante después de Falcon Crest nos dábamos un chapuzón y al salir directos a buscar un palo que se pareciera a una pistola y a pegar tiros cual Robert Mitchum o Tyrone Powel. ¡ Que maravilla !

    Años maravillosos, años para no olvidar jamás


    P.D: Mi padre tenía el privilegio de estar presente tanto en los baños de las féminas como en el de los varones, ya que era el portero que hacia sonar la campanita para el cambio de turno, camapanita que aún creo recordar, esta por algun rincon de la casa y a además era el hijo del dueño de la alberca


    Magnifico, me ha encantado

    Un beso resala

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  2. Muy bonito, ELENA. Tienes extraordinarias dote para la narración. No lo dejes nunca, pues el escribir describiendo se conserva con la práctica.
    Por eso los buenos escritores se obligan a escribir cada día, y todos los dñias del año, al menos una cuartilla.

    Felicitaciones

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  3. Hijo, jeje... no me digas que tu madre te tiró a la alberca para que aprendieras a nadar.
    Ella es muy valiente... con los demás porque ¡mira que es cagueta!

    Me alegro que te haya gustado.
    Un besote.

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  4. Tellagorri, te haré caso, escribiré una cuartilla al día... si encuentro tiempo por ahí, jeje.

    Gracias, tú siempre tan atento.
    Un beso.

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  5. Hola, Elena.

    Hermosos recuerdos que nos traes de tus veranos carteyanos. Yo también tengo alguno que otro, y cuando me vienen a la mente, sonrío por esos felices momentos que siempre estarán ahí.

    Muchos besos (la música genial)

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  6. Es la última vez que vengo por aquí ¡grrrrrrr! jejejejeje, Es broma mis recuerdos de niño son largas tardes en un camping cercano a unos kilómetros de Coruña, donde en una inmensa tienda de campaña pasamos los meses de verano, cuando el era verano no como ahora. Y allí aprendí con mi abuela a jugar al tute, a la escoba, al cinquillo apostando pesetas y con partidas de doce o trece personas donde niños y adultos nos reíamos hasta latas horas de la madrugada.

    Existía una piscina donde mi padre nos tiraba de golpe para que aprendiéramos a nadar, hoy lo denunciarían pero nosotros nos pasábamos de escándalo pasado el susto inicial, él se tiraba detrás nuestra y casi antes de que nos diéramos cuenta estaba a nuestro lado, para enseñarnos a nadar. Que grandes recuerdos.

    Un beso Elena, un placer como siempre. Y volveré para la próxima, como para faltar con la cita.

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  7. Yo también tuve alberca.... yo, que no tenía pueblo, ni chalé, ni mucho menos piscina... pero teníamos Trassierra y el chalé de la Mariki..y una alberca en los avellanos ...y una foto muy simpaticona que guardo de ella, con todos los primos sentados en el bordillo, encogidos, seguramente del agua fría...lo que más nos gustaba de la alberca era patinar en la verdina del fondo... y fria....jo que friiiia.
    .....besos y que vivan los momentos!!!!!

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  8. Hola Félix.
    Siempre es bonito recordar, a mí me relaja, porque los recuerdos que tengo de la niñez se enmarcan en un paraiso.

    Gracias por elogiar mi gusto musical, es algo que intento cuidar en cada entrada.

    Un beso.

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  9. Javier, bonitos veranos los tuyos también.
    Tu padre se puede dar la mano con mi madre que nos cogía desprevenidos y nos tiraba al agua sin saber nadar. Y lo más gracioso es que ella no sabe. ¡Uy, si la cogieran los del tribunal de menores hoy en día...!Jajaja...

    la próxima paso lista, así que no se te ocurra faltar, jeje.

    Besos apretaos.

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  10. Ana, esa es mi pena. Por más que rebusco y pregunto, nadie parece tener fotos de la alberca, es que antes casi nadie tenía cámara de fotos. ¡Lo que yo daría por tener unas cuantas fotos de esos veranos! Y sé que las tiene que haber, tengo que dar con el familiar adecuado.

    Besos gordos.

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  11. ¡Ayyy, qué buenos flotadores aquellos negros!

    No hay colchoneta ni manguito tan divertido como una gran rueda de tractor para jugar en el agua. ¡Qué recuerdos me traes!

    En mi casa tuvimos piscina a partir de mis 11 años, por lo que hasta entonces esa alberca de la huerta también fue para mí un lugar de juegos y de aprender a nadar.

    Un beso, Elena.

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  12. Y que lo digas Adelaida, esos flotadores eran muy resistentes y tenían muchas posibilidades para el juego.
    Y la alberca de la huerta... qué te puedo decir.
    No hay recuerdo de mi infancia en que no esté presente si se sitúa en verano.

    Besos.

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  13. Bellos recuerdos Elena de tu infancia y que al contarlos y compartirlos los revives otra vez. Ya no miras con ojos de chiquilla las patatas de la abuela, ni el agua fria de la alberca sino que valoras el cariño de los abuelos y llevas el sabor y el aroma de aquellos años como algo irrepetible por lo hermoso.
    Me ha gustado y contigo he jugado una partida al tute y a las 40, mientras te leía.
    Un beso

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  14. Qué bonito lo has explicado Katy.
    Todo es como tú lo has dicho, esos recuerdos siempre me dejan un regusto muy especial, fueron unos años deliciosos y así los conservo.

    Besos y gracias.

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  15. ¡HAY ELENA¡ QUE RECUERDOS TAN BONITOS TIENES, QUE CLAROS Y QUE BIEN LOS NARRAS. ME GUSTA LEERTE PORQUE MUCHOS DE TU RECUERDOS ME TRAEN LOS MIOS. YO NO TENGO TAN BUENA MEMORIA, NI TENIAMOS ALBERCA, PERO SI UN PATINILLO QUE MI MADRE CONSEGUIA LLENAR DE AGUA TAPANDO CON TRAPOS EL SUMIDERO , Y QUE LLEGARA EL AGUA A MEDIA PIERNA, CON ESO DISFRUTABAMOS DE LO LINDO, Y PARA DARLE UN POQUITO DE SIMILITUD AL MAR MI MADRE LE PONIA UNA PIZCA DE AZULILLO, DEL QUE SE PONIA PARA QUE LA ROPA PARECIESE MAS BLANCA, Y TERMINABAMOS TODOS TEÑIDOS DE AZUL, PERO FELICES DE SOFOCAR UN POCO LAS CALORES DE CORDOBA.UN MONTON DE BESOS GUAPA.

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  16. ¡Ay madre mía! ¡Cómo acabaríais con el azulillo!
    Fíjate lo que disfrutábamos antes sin tantas cosas como tenemos ahora.
    Me has hecho sonreir Cordobesa, con tus recuerdos, son fantásticos.

    Besos y gracias por la visita.

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  17. Genial, Elena, genial. Ya no recordaba aquellos "flotadores negros" que tanto quemaban cuando se quedaban al sol; ni aquellas sandalias de goma, que me ponía mi madre para que no me escurriese con el verdín, cuando la alberca estaba llena hasta la mitad.

    Posees una gran sensibilidad para hacernos recuperar aquellas vivencias tan especiales.

    Besos, Elena.

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  18. Jajaja..., sí que es verdad, los flotadores se ponían como una papa, jajaja.
    Pero bueno, se les daba unos ahogadillos y se refrescaban.
    Esta alberca no solía tener verdín, casi todas las semanas se limpiaba con escobones y se encalaban las paredes, pero el suelo de cemento nos picaba las yemas de los dedos de los pies y pasábamos unas tardes de perros sin poder andar.

    Ay qué cosas!!

    Besos.

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  19. Hermoso pasaje al ayer.

    Saludos.

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  20. Hola Elena!! Qué bello relato!! Me encanta la forma que tienes de escribir.
    Es clara y llena de sentimiento, uno siente que está en el lugar que describís y escuchás el "Comed, comed, que los baños dan mucho hambre".
    Su querés que aparezca la ventanita de mi blog, configurame nuevamente en los blogs que seguís. Katy hizo eso y aparecí.
    Besossssss

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  21. Gracias 1600, por tus palabras y por tu visita.

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  22. Gabriela, es que cuando se tienen los recuerdos tan claros y presentes, es fácil describirlos.

    Intentaré enlazarte otra vez, hace dos días lo intenté y no había forma. A ver ahora.

    Besos gordos.

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  23. Yo tuve alberca pequeñita en el patio de mi casa en la judería.
    De agua caliente.
    Rafi, mi madre, se entretenía en llenar de agua el barreño de cinc. El sol hacía el resto.
    ¡Dios! Hoy necesito un barreño de aquellos.
    Un abrazo.

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  24. Elena, Me ha gustado mucho tu relato. Sabes que no me gusta o al menos evito en lo posible, ser halagador y además siempre lo predico así. Pero eso no me impide sentirme justo y volver a decir que me han gustado mucho tus recuerdos y la forma de narrarlos.

    Al final ¿Qué somos, salvo la suma de todos los momentos vividos y recordados por nosotros?

    Un abrazo.

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  25. José alfonso, justo esa era mi alberca en la casa de mi otra abuela, una buena tina de cinc en mitad del patio al sol.

    ¿Sabes? si alguna vez necesitas un baño de esos, en casa de mi madre hay uno. Seguro que te lo presta.

    Un besote, guapo.

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  26. Gracias Fernando, eres muy amable.
    Llevas razón, qué somos sino un conjunto de nuestras vivencias, de nuestros recuerdos.

    Mil besos.

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  27. A mi no me dejaban meterme en ninguna alberca, quizá porque a punto estuve, allá en Villaharta, y teniendo 5 años, de ahogarme en un pilón donde bebían los caballos. No me dejaban bañarme, pues, en ninguna, pero sí la he tenido cerca (¿cómo no verlas si en todos los pueblos las había?) y lo que más me gustaba era ver flotar los hilillos de verdín y obsevar los saltos de las ranas que se calentaban plácidamente al sol sobre las piedras del borde.

    Ay, qué hermosos recuerdos me traes... :)

    Un abrazo

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  28. ¡Ay, pobre Mª Carmen! No sabes lo que te perdías por culpa de esa prohibición.

    Siempre que los recuerdos que te traigo sean buenos, bienvenidos sean.

    Un beso.

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  29. Querida Elena si aún no has solucionado lo de Gabriela te indico mis pasos a ver si te valen,
    Entras en diseño, ahi tienes la opción de CONFIGURAR LISTA DE BLOGS
    Borras a Gabriela, vas a su pag y copias de nuevo la entrada a su blog.
    Cuando das a gregar a la lista salen dos opciones, AGReGAR A LA URL
    o BIEN Blogs de los que soy asiduo.
    Pues señalas este último y te sale marcar las listas de todos los blogs que sigues. Señalas el blog de Gabriela y das añadir y te vas a diseño a guardar como es lógico ya está. A mi me sonó la flauta.
    Un beso y ojalá te funcione. Espero no haberte liado demasiado

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  30. Hola Elena!! Paso a saludarte y a decirte que Felix me comentó que para verme en los blogs que sigues debes poner mi dirección de feed, no la dirección de mi blog.
    Feed:http://gabrielamaiorano.blogspot.com/feeds/posts/default
    Ojalá aparezca.
    Buen jueves
    Besossssssss

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  31. ¡Puf! Nosotros también teníamos un barreño de cinc en casa de la abuela, pero cuando creció el número de nietos se le ocurrió taponar el desagüe del patio y abrir el grifo... ¡Y no sabéis como disfrutábamos con aquella extraña piscina!

    Es increible la cantidad de recuerdos que estoy recuperando con este post.

    Besos, Elena

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  32. Katy, Gabriela, me pongo manos a la obra.
    Besos.

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  33. Onminayas, si los recuerdos son buenos, me alegro de haberlos recuperado para ti.

    Un beso.

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  34. hola Elena, yo recuerdo esa alberca pero nunca me bañe en ella. Son momentos pasados muy lindos que te transportan a una etapa de tu vida muy especial. Tus recuerdos me hacen recordar a mi mis años de niñez, pues tampoco sobre muy mayor, aunque mis añitos tengo ya. Gracias Elena por estos momentos que paso junto a ti en este lingo blog. Un beso amiga

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  35. ¡Uy, Paco, serás el único de Carteya que no se mojó el culo en la alberca! jeje.
    Te digo como a los demás, si el post te sirvió para revivir buenos recuerdos, me alegro.

    Un beso.

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  36. Palabras llenas de belleza... de recuerdos, que ingravidos quedan suspendidos entre nubes de letras. Sencillos, sinceros, como las cosas importantes de la vida, como gotas de agua en el silencio.

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  37. Vaya, Angus, palabras bonitas las tuyas.
    Bienvenido a mi casa, pásate cuando quieras.

    Un abrazo.

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  38. ...y es que después de un baño..., hay que ver el hambre que dá!!.
    Yo recuerdo que iba a la piscina cargada de bocadillos, zumos y demás cosillas (la madre no sabía lo que iba a echar) y de vuelta para casa ya andaba el gusano pidiendo comida.
    Casi siempre sobraba algo a lo que ke hacías asquitos en la piscina, pero no veas lo bien que venía cuando llegabas a casa. Lo devorabas todo!!!.
    No pisé muchas albercas pero sí recuerdo una con mucho cariño. Era una alberca que había (supongo que seguirá estando) en la "Fuente de los Soldados". Allí fuí alguna vez con mi tío Antonio y la familia y la verdad es que pasé grandes momentos con mis hermanos y primos.

    Como flotador tenía uno en blanco y verde que, más que como flotador, desinflado lo usaba como una mini falda.


    Un besote!!!.

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  39. ¡Poco guapa estarías tú con tu minifalda ¿eh?!

    Pues sí, no sé qué tendrá el agua que da tanta hambre.

    Besos Lola.

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  40. Mi amiga Mariluz, de
    http//entreimagenypalabra.blogspot.com
    me ha hecho un regalo que yo, si no os importa, por:
    - guapas y cordobesas.
    - recientes blogueras en ascenso y
    - por la frescura de vuestras cosas,
    tengo a bien compartirlo con:
    - Adelaida
    - Ana la Profe y
    - Elena.

    La imagen del blog de oro se encuentra en:
    Debajo del botón verde "blog andaluz", habréis de pinchar en "Cosas y Regalos de mis amigos". Entrad. Ahí, debajo de unas fotos de Ana (de fallera). Llevadlo. Es para vosotras.
    ______

    Un beso.

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  41. Se me olvidaba. Para retirarlo, doble clik sobre la imagen del premio, con el botón izquierdo del ratón, nueva pestaña y ya, en forma habitual.
    Un beso.

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  42. ¡Vaya sorpresón!
    Muchísimas gracias José Alfonso. La verdad es que no sé cómo te lo voy a pagar. Este premio lo he visto por algunos blog y no me imaginaba que alguna vez brillaría en mi Callejón.

    Mil besos.

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  43. Hola Jordim, siento haberte causado melancolía, los recuerdos, y más siendo buenos, nos causan siempre nostalgia.

    Bienvenido.

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  44. Leyéndote Elena, son muchos los recuerdos que vienen a mi mente, porque yo no solo me bañé en esa alberca, sino que desde niña mi vida ha estado ligada a todos estos tus recuerdos:el abuelo regando la huerta, la abuela friendo esas patatas, tu padre mandándonos a salirnos del agua...!Cuantos recuerdos!Tú con esa manera tan especial de expresar todo lo que sientes, haces posible que todos estos momentos me vuelvan al pasado y recuerde con lo poco que nos sentíamos felices. Sigue siendo como eres.Un beso

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  45. ¿Amelia? ¿La Amelia que yo conozco? Qué alegría verte por aquí y qué sorpresa. ¿Sabes? para este humilde blog es un honor tu visita, de verdad.

    Pues sí, ésos mis recuerdos son los recuerdos de toda la familia, y me llena de felicididad compartirlos con gente tan especial y querida.

    Un abrazo Amelia.

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