“Todo esto, el jardín, el olivar, la casa, es algo que la vida te ha dado de más.”
Andrés Trapiello “El gato encerrado”
Andrés Trapiello “El gato encerrado”
Tengo más de cuatro paredes con techo que me resguardan de los envites del viento y los fantasmas de la noche, una ventana transparente con vistas a tres calles mutantes a cada golpe de calendario que entretienen mis curiosas retinas, y la llave de la puerta por la que sale a pasear mi libertad.
Tengo una carretera, espina dorsal de un olivar infinito, que me regresa a las calles en blanco y negro de mis fotografías, a los olores de otro tiempo escapados por las rendijas de la memoria, y al recuerdo del calor de sus manos en las mías. Tengo un pueblo blanco al que volver, que me espera dormido en brazos del mismo Dios.
Tengo los besos tímidos, anémicos, robados del niño de mis ojos, y el derroche de abrazos templados de mi niña de agua. Y tengo miles de amaneceres a su lado, en lo bueno y en lo malo.
Tengo un cuaderno preñado de frases con olor a verdad, que releo cuando mis horas están bajas, que me empujan y me alientan en el desánimo, que me acompañan en los momentos más duros de la soledad, que siempre dan, haciendo un ejercicio constante de generosidad.
Y tengo la certeza de que mi recuerdo permanecerá en la memoria de quien me quiere, para no desaparecer.





