miércoles 7 de marzo de 2012

POSESIONES

“Todo esto, el jardín, el olivar, la casa, es algo que la vida te ha dado de más.”
                                                              Andrés Trapiello “El gato encerrado”


Tengo más de cuatro paredes con techo que me resguardan de los envites del viento y los fantasmas de la noche, una ventana transparente con vistas a tres calles mutantes a cada golpe de calendario que entretienen mis curiosas retinas, y la llave de la puerta por la que sale a pasear mi libertad.
Tengo una carretera, espina dorsal de un olivar infinito, que me regresa a las calles en blanco y negro de mis fotografías, a los olores de otro tiempo escapados por las rendijas de la memoria, y al recuerdo del calor de sus manos en las mías. Tengo un pueblo blanco al que volver, que me espera dormido en brazos del mismo Dios.
Tengo los besos tímidos, anémicos, robados del niño de mis ojos, y el derroche de abrazos templados de mi niña de agua. Y tengo miles de amaneceres a su lado, en lo bueno y en lo malo.
Tengo un cuaderno preñado de frases con olor a verdad, que releo cuando mis horas están bajas, que me empujan y me alientan en el desánimo, que me acompañan en los momentos más duros de la soledad, que siempre dan, haciendo un ejercicio constante de generosidad.
Y tengo la certeza de que mi recuerdo permanecerá en la memoria de quien me quiere, para no desaparecer.

domingo 26 de febrero de 2012

CANSANCIO O COBARDÍA

“Uno se desacostumbra a su voz y pasa el tiempo a solas con su silencio, y el silencio se nos vuelve extraño y nos asusta.”                   
                                                Andrés Trapiello “El gato encerrado”

  
Quizá sea que no hay nada que decir. O quizá hay tanto que decir que se me aturullan las letras en la puerta de salida y no se dejan paso las unas a las otras. O quizá sea aún más simple y sólo se trate de pereza, de no encontrar el minuto justo en que decido sentarme delante del ordenador y poner las neuronas a ordenar pensamientos, palabras, puntos y comas, en lugar de las cartas rojas sobre las negras en un solitario cibernético.
Quizá pretendo el final del callejón sin despedirme, salir de puntillas y sin colgar el cartel de fin en alguno de sus postigos. Cansancio o cobardía. Qué sentido tiene dejarse husmear, rascar, oler y hasta juzgar por quien no tiene ni ojos ni voz, a veces ni siquiera nombre. Me pregunto qué tiene de verdad el halago, el piropo, la felicitación que tan sólo pretende retenerte en casa ajena.
Cansada de leer sin elegir, de juzgar lo leído, a veces de mentir.
Cobarde por no ser capaz de alejarme de una vez por todas, por dilatar el tiempo, por no salir cerrando de un portazo dejándolo todo detrás de la puerta. Cobarde, porque al fin y al cabo es puro miedo, vértigo al pensar que me quedo sin vosotros.

martes 14 de febrero de 2012

CONTANDO ESTRELLAS

“Los pasados veinte años se nos hicieron cortos, pero los próximos veinte pueden volverse eternos en mala compañía. Y uno cuando no se quiere, es muy mala compañía.”        Ángeles Mastretta “Maridos”


Cupido, San Valentín, las flores, los corazones rojos, los regalos que casi nunca llamaban a mi puerta y una película romántica almibarada y empalagosa hasta decir basta, era lo más emocionante para mí de todos los catorce de Febrero de todos los años. Ahora lo único que un día como hoy me sugiere es que mi tiempo corre que se las pela.
Miro hacia atrás y casi puedo tocar los rizos de aquella niña a la que cortaron su coleta días después de hacer la Primera Comunión; aún se me sobrecoge el corazón cuando mis ojos coinciden con los suyos, tristes, en el espejo de aquella peluquería con olor a laca barata y cera caliente, que se alfombraba de caracoles color miel.

Qué de catorces de Febrero celebrados tan sólo con un corazón pintado en rotulador rojo, atravesado por dos flechas huérfanas de nombres.
Amigas, confidencias, juegos… y años que quedaron atrás velando mis recuerdos.
No sé si queda algo de aquella chiquilla que jugaba a contar estrellas de cinco puntas o de aquella muchacha que suspiraba mirando al cielo, impaciente por hacerse mayor; ha cambiado tanto el decorado y los actores que a veces creo vivir una vida prestada. La vida da tantas vueltas que un día sí y otro también tengo sensación de mareo.
Hace años se me encendía la mirada ante una aventura fascinante e imaginada por vivir, ahora pienso en el futuro y la sensación es de vértigo e incertidumbre, porque, aunque año tras año, en realidad, mi vida ha sido una experiencia apasionante, sé que la vida es caprichosa y no hay armadura que te proteja de sus envites a traición.

Y mientras mi tiempo corre, enumero un nuevo catorce de Febrero, un nuevo cumpleaños. Cada noche se asoman al cielo las mismas estrellas de cinco puntas que contaba de niña, bañando todas mis cosas con una luz blanca que lo renueva todo, quizás se trate de un sueño, pero he llegado a pensar que para que los sueños se hagan realidad, hay que estar dispuesto a soñar.

martes 7 de febrero de 2012

MERCURIO

Invierno.-Estación del año que astronómicamente comienza en el solsticio del mismo nombre y termina en el equinoccio de primavera.  RAE


Este invierno se me está haciendo eterno. El frío clava sus afilados alfileres de cabecilla negra en el centro de mi cerebro, allí donde, a ratos, hiberna el hipotálamo, dejando mis pensamientos congelados. Aún no me explico cómo se puede mantener un acerico de hielo en la cabeza y no perder la cordura.
Las horas se hacen densas, pesadas, grises, se resisten a cabalgar sobre los segunderos de este invierno de mercurio que se expande llenándolo todo en rededor. La luz del sol no llega a lamer más allá del polvo de las paredes, dejando en su huida un reguero de oscuridad y silencio por los rincones. Es difícil ver la luz, distinguir los colores que se adivinan por el horizonte de una posible primavera temprana, calentarse los poros o conseguir que la sangre fluya hasta la punta de los dedos, cuando el mercurio recorre tus venas y el invierno que te congela la piel no está afuera sino adentro.

viernes 27 de enero de 2012

CON EL ALMA SIEMPRE DISPONIBLE

“-El arte verdadero nace de la frustración. La felicidad no es creativa.
 -En ese caso, soy un artista de la hostia.”
                                                      Jaume Cabré   “Yo confieso”



Hace días que me noto las ganas descolgarse gota a gota de mi alma siempre disponible, y deslizarse por el blanco mármol hasta perderse por el sumidero de las ideas. Un desangrarse a la vista de todos sin que nadie, ni siquiera yo, haga nada por remediarlo. Dicen que cuando afirmamos no tener palabras, en realidad queremos decir que no tenemos ideas, y puede ser que eso mismo me esté ocurriendo a mí. A veces retrocedo a los inicios de este blog y releo lo que sólo eran mis recuerdos de infancia, y pienso que a quién puede importarle lo que probablemente sean mis percepciones -a veces erróneas- de una niña y su mundo feliz. Pero los recuerdos se guardan en cajas cerradas, acotados por seis paredes de cartón, con un principio y un final, y un letrero de papel pegado en la tapa con el año, la foto y la canción de turno; lo demás se inventa, se idealiza o simplemente ni siquiera existió.
Luego he descubierto un reguero no de ideas sino de sentimientos, de lágrimas y dolor, los restos de una guerra que me estalló en el centro mismo del corazón, sin saber de estrategias bélicas, con el temblor en las manos de un francotirador novato, y con las defensas atrincheradas detrás de la ilusión ilusa por ganar la partida a la vida.
Demasiado llanto, demasiado dolor para esta alma siempre disponible que hace lo imposible por encontrar ideas, o en su defecto, palabras bellas para este callejón.

Related Posts with Thumbnails