miércoles, 17 de marzo de 2010

DESDE MI VENTANA

Cualquiera que el tejado tenga de vidrio,
no debe tirar piedras al del vecino.
                                            (Popular)

No me conocen, ni yo a ellos. Desde mi ventana los veo caminar a prisa sin saberse observados. Imagino que llevan sus problemas adonde venden soluciones, y sus llantos a la casa del remedio y el alivio de congojas.

Algunos se saludan y charlan largo rato, desde mi ventana no distingo el lenguaje de las manos, pero sí alguna carcajada perdida entre los coches.

Un joven concentrado en la música de sus bolsillos, cruza la carretera. Entre sus ojos y la punta de sus zapatos hay una estrecha conexión. No existe nadie a su alrededor, ni unos ojos que lo observan desde una ventana inventando su destino y su pasado.

A la vuelta de la esquina aparece un corredor de fondo que se hizo deportista por prescripción del azúcar o del colesterol, quién sabe. Supongo que recordará sus veinte años cuando la estela de un joven atleta le levanta las canas de la nuca al doblarle en la carrera, –no cree que sus zapatillas envejecerán con los años, y que el viento de su estela languidecerá en una suave brisa con el tiempo,- piensa mientras acelera su marcha en un ejercicio de pundonor.

Abajo, en la acera, un corrillo de vecinas se cuenta lo que hicieron ayer y lo que harán hoy y mañana, dándose golpes de pecho. Sus problemas están encerrados entre las estanterías del supermercado y el polvo que acumula la televisión del salón. Su conversación es importante, arreglarán su casa, su mundo,… el mundo.

El semáforo rojo frena la velocidad de unos coches que vuelan sobre el asfalto. Adónde irán a toda prisa, quién les espera. Acaso llegan tarde a la cita de una amante despechada… o acuden a la llamada anónima que les advirtió de un posible adulterio…

Levanto la vista. Un escalofrío inoportuno recorre de arriba abajo mi médula espinal. Frente a mí, alguien me observa desde su ventana. Permanece con los globos oculares paralizados, como si el movimiento se le hubiese congelado en las pestañas.

Desde mi ventana noto su afilada mirada acuchillarme la garganta.

Imagino que inventa una bonita historia sobre mí con final feliz, en la que sólo te apuñalan con los ojos.


32 comentarios:

  1. Hola Elena, mirar sin que te vean, o mirar a los ojos, mirar de soslayo. Hay muchos tipos de miradas: dulces, inquisitivas, curiosas, inquisidoras, asesinas, acusadoras, cotillas, dulces, nostálgicas, piadosas, de amor, ternura y pasión. Miradas al fin que no se pierden en la imensidad ni en el vacio. Siempre hay un par de pupilas que las recogen, sin saber muy bien con que fin...
    Me encanta mirar a los ojos y leer en ellos, porque son el espejo del alma.
    Besos y gracias por esa mirada.

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  2. Aunque a veces, Katy, no hace falta mirar para ver, y sentir que una mirada es sincera y clara.
    Hay miradas transparentes que dejan ver el alma.
    Ojos que no engañan.

    Un beso.

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  3. Me compenetro con lo que relatas porque también el arriba firmante es un observador de gentío y adivinador de sus idiosincrasias muy personales.

    Lo de que algunos conductores de coches van a prisa por la "anónima llamada de un posible adulterio", es ser una mal pensada, Dña. Elena.

    Fíjate, cuando observes al prójimo, y estando en la calle, lo que hablan los jubilados.
    Es un mundo conversacional de lo más interesante : o todos son ingenieros que opinan sobre alguna obra, o todos tienen unos conocimientos médicos impresionantes.

    Precioso post.

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  4. Cuando se tiene una imaginación como la tuya los ojos ven mucho más de lo que se planta ante ellos. Inventan una historia en cada rincón. Hay quien se asoma a la ventana sólo para cambiar de postal, hay quien, como tú se asoma para dejar que el mundo le cuente.
    Bonito post.
    Un abrazo.

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  5. Miramos y nos miran, aunque creamos que somos invisibles. Siempre hay alguien al que miramos y sobre el que inventamos una historia que seguro que ni de lejos le pertenece. Siempre habrá alguien que se pregunte quiénes somos. Yo también me lo pregunto, a veces - ¿quién soy? -, apoyada en la ventana de mis dudas y mi desconcierto.

    Y así seguimos, prendidos de miradas francas u oscuras...

    Un abrazo, Elena :)

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  6. Amigo Tella, siempre me gusta ver más allá de lo que veo y como la imaginación es libre...
    Lo de la llamada anónima es una idea copiada de mi marido que cada vez que un coche le hace un mal adelantamiento dice:"ahí va porque lo han llamado, que su mujer le está poniendo los..." jajaja...

    Sí es verdad, la conversación de los jubilados es muy interesante, sobre todo cuando miran el progreso de una obra.

    Un abrazo.

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  7. ¡Ay! Mercedes, bonito post no, bonito comentario el tuyo. Comentario que te agradezco.
    ¿Sabes? hay tanto que mirar desde una ventana(¿indiscreta?), que no puedo quedarme en la superficie, es mucho más divertido inventar.

    Un beso enorme.

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  8. Qué razón llevas Mª Carmen, siempre hay unos ojos que nos miran, una cámara de fotos que recoge la instantánea o alguien filmando.
    Al final todos somos unos mirones, jeje, o unos curiosos.

    Por cierto ¿cómo van esos relatos?
    A mí me habéis picado y estoy en ello.

    Un besazo.

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  9. Elena que observadora eres, leyendo esta entrada, imagino que eres capaz de ponerle una historia a todos los que pasean por la calle. Cuando me asomo a mi ventana, solo veo gitanillas y petunia, entre otras cosas por que solo alcanzo a ver los balcones del vecino.
    Pero en alguna ocasión, cuando voy en el coche con mi marido por la mañana, si que me he preguntado, ¿donde ira todo el mundo?, ¿es que nadie trabaja, que esta el trafico a tope? Y la curiosidad me lleva a imaginar, que irán de médicos, de papeleo o de compras, y hasta ahí llego.
    Un besito guapa, ¡ah! Y bonito paisaje tienes

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  10. Soy muy observadora Cordobesa, pero fíjate, me gusta imaginar pero en verdad no soy entrometida ni chismosa. Saber cosas de las vidas de la gente no me interesa, cada uno tiene su vida y yo lo respeto.

    No me quejo de mis vistas, mi calle es muy ancha y si miro hacia abajo, a lo lejos diviso la torre de la Mezquita.

    Un beso.

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  11. Ese ejercicio de observar la calle a mi también me fascinaDesde muy joven he visto a mi madre tomarse el café apoyándolo sobre la barandilla de la terraza y mirando al que pasa.
    Sin afán cotillorro, sino dejándome llevar por la imaginación...a dónde irán... de dónde vendrán... yo también me tomo el café en la ventana...me encanta.
    Un post, como todos los tuyos....genial.

    Besos cuñada.

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  12. Se puede mirar sin ver y ver sin mirar. No todo lo que uno ve, es lo que parece, imaginar diferentes interpretaciones de una misma cosa, que lío no...jajaja.
    Muy interesante el post de hoy, da que pensar.
    Un beso paisana

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  13. Qué bueno tener una buena terraza Ana.
    En Torredelcampo la echaba de menos, además, por aquella calle no pasaba ni un alma ¡por Dios! ¡Qué soledad!
    Ahora estoy muy entretenida, demasiado, jeje.

    Un besote guapa.

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  14. Uy, Sonrisa sí que has formado un buen lío, jajaja...
    Bueno, no importa, nosotras nos entendemos ¿verdad?

    Un besote.

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  15. Hola Elena!! Me encantó. El mirar e imaginar la vida de los que pasan es una tentación para todos. Los detalles hacen que inventemos costumbres, si está solo o enamorado, si lo invade la tristeza o si su canto es de alegría. Es un mundo donde nosotros movemos los hilos con la imaginación. Y tu imaginación es muy rica amiga.
    Besossssssssssss

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  16. hola amiga. Pasada la borrasca aparece el sol y la vida y vuelvo a sonreir. Es como ver un mundo nuevo que me agrada. Tus palabras son siempre una gran iluminación para este soñador. Besos amiga. Espero verte en Semana Santa.

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  17. Ay Gabriela, si no fuera por la imaginación,qué aburrida sería la vida cotidiana.
    Muchas cosas de las que escribo son episodios vividos, pero muchos otros son sacados directamente de mi imaginación.

    Besos amiga.

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  18. Pues sí Paco, parece que ya salió el solecito, qué pechá de agua chiquillo.

    En Semana Santa iré algunos días por allí.
    Ya nos veremos.
    Un beso.

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  19. Sigue grabando en tu retina los avatares de la vida y narrándonoslos porque tu originalidad no tiene fín, mi niña.
    Hermosa vista la que observas desde tu ventana pero más hermosa la vista literaria.
    Mientras te leía, te imaginaba, asomada a la ventana, pensando qué escribir, cómo redactarlo, cómo darle forma.
    Me asomo a mi ventana y observo montes y cielo, a través de ellos te envío mis besos y mi cariño.
    Buen día, preciosa.
    Pd. ¿Cómo está Adelaida? Dále besitos de mi parte.

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  20. Seguiré Emibel, no me queda otra que echar mano a la imaginación.
    Gracias por tus palabras, recibo tu cariño y te envío el mío de vuelta.

    Adelaida está muy bien, un poco nerviosa por la cercanía del día en que deberá leer el pegón de Semana Santa, pero bien. Yo estoy segura de que todo saldrá perfecto.

    Un beso.

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  21. Que bien escribes Dª Elena, quién no ha pensado todo lo que tú describes al asomarnos a una ventana o en el coche, genial. ¡ Que vuele la imaginación!.

    La zona que más me gusta de mi casa es la azotea, desde lejos se ve Sevilla la llana, La Giralda y las dos Torres de la Plaza de España, unas vistas preciosas, y la SE-30, vehículos que no paran de día y de noche, ¿adónde irán?...

    Es curioso, me pregunto, ver tanto sin ver a nadie y sólo oir el sonido de cigüeñas que vuelven de nuevo a estas tierras y un pajarito que no para, creo que es un cuco.

    Un beso

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  22. Pasión, ¿tú también me vas a llamar doña Elena?, jajaj..., al final me lo voy a ceer!!

    Pues sí que tiene que ser precioso ese paisaje desde tu azotea. A mí también me gusta mirar desde lo alto, aunque sólo se vean tejados, que también tienen su encanto.

    Un beso.

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  23. Hola Elena:
    Como siempre me ha encantado tu relato, esta lleno de vida, de realidades cotidianas y de mucha imaginación.
    Miradas... muchas clases, con muchas intenciones, unas más profundas y significativas, pero todas ellas válidad para quien mira y muchas veces para el que es mirado.
    Siempre habrá alguien que nos esté mirando, aunque no lo sepamos.
    Un beso y que tu mirada siga siendo tan clara y transparente.

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  24. Sí María, también es excitante saberse observado e imaginar lo que esa mirada está inventando sobre ti.
    Al final sólo se trata del juego de la imaginación.

    Un beso enorme guapa.

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  25. Miro por la ventana y qué veo...
    al mañana que es uno sólo
    y a nadie pertenece,
    mínima rendija sutil, evocadora
    sobre la astucia bicorne
    del tiempo, de la muerte.

    Un abrazo amiga.

    Luis.

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  26. ¡Jolines Luis! ¡Qué facilidad para dedicar un poema a cualquier tema. Me dejas boquiabierta.
    Un placer leerte.

    Un beso.

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  27. "La ventana indiscreta", jijiji!!! Hay todo un mundo tras el cristal, y que bueno es disfrutarlo sin ser visto. Un besito corazón!!!

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  28. ¡Ay pillina, también te gusta a ti darle al ojo ¿eh?, jajaja

    Un beso Silvia.

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  29. Qué bonita forma de relatar lo que la vista nos brinda desde una ventana. Y, bien te lo hizo saber tu observador, habemos muchos que nos gusta hilar imágenes sucesivas con acontecimientos en nuestra mente. Es sencillamente maravilloso, pone a la mente a trabajar y al alma a estar tranquila.

    Un abrazo!

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  30. Hola Cuetzpallin.
    Observar haciendo un ejercicio de imaginación modelando la realidad en tu cabeza, es como dices, estupendo para mantener la mente sana.

    Un beso.

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  31. Quizás fuera más bisturí que ùñal. Quizás estuviera estudiándote tan solo, desentrañando, para conocerte mejor.

    En cualquier caso, espero que la historia que imagine tenga final feliz y además se cumpla.

    Un beso.

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  32. No estaría mal, Tawaki.
    No me importaría ser la protagonista de una historia con final feliz.
    Pero me temo que detrás de cada mirada se gesta una historia distinta.

    Besos.

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