“Veo que ahora se escribe más que nunca. Quizá sean culpables los ordenadores. Por gente que no sabe siquiera ortografía ni otra regla ninguna; ni sentido del ritmo. Por gente que, porque se aburre, quiere aburrir a los demás. O peor, por gente que se considera interesante, o que presume de vida apasionada o de inteligencia superior. O sólo porque quiere publicar algo, a menudo sin el más mínimo interés, y ver su nombre en un libro o, mejor todavía, en la televisión. O encarga a otro que lo haga por él, porque, en el más encomiable de los casos, él o ella ya sabe por lo menos que no sabe escribir.”
Antonio Gala “Los papeles de agua”
Hace no sé cuántos meses leí el libro de Antonio Gala “Los papeles de agua”, y en él subrayé la cita que encabeza el post. Pronto se cumplirán dos años de mi estreno en este mundo bloguero y recuerdo la cita, porque sí es cierto que ahora escribo más que nunca, quizá el culpable es el ordenador que me compré harta de esperar que mi hijo dejara libre el suyo para perderme un rato en eso tan fascinante que llamaban internet.
Quizá yo forme parte de esa gente a la que alude Antonio Gala, aunque no me reconozco enredada en una madeja de faltas de ortografía, sin ritmo en las frases, y colocando tildes a diestro y siniestro o dejándolas de teclear inventando palabros que no significan nada.
Pero escribo, no tanto como me gustaría ni con la brillantez que admiro en algunos escritores de verdad, y lo hago por divertimento, no por aburrimiento, como un ejercicio autoimpuesto que abre las puertas de mi corazón y lo empuja a escapar. A mis días siempre les faltan horas, supongo que las que a otros les sobran para aburrirse, escribir, y aburrir a los demás.
Y no me creo para nada una persona interesante, a veces pienso que mi vida sólo interesa a las personas que más cerca tengo, nadie es imprescindible en este mundo virtual, ni aun teniendo una vida apasionada contada a golpe de post, y la mía se desliza por los días de la normalidad, a veces incluso de la monotonía, eso sí, con alguna pincelada extraordinaria.
Éste es un blog sin pretensiones, ni siquiera aspira a la brillantez aunque sí a la dignidad, y lo último que deseo son paseantes por obligación en este callejón. A veces me hago la ilusión de que no me mienten los comentarios tan generosos que algunos de los visitantes me dejáis, pero soy consciente, como dice Gala, de que no sé escribir. Al menos dedico el tiempo que no tengo a quien quiera pasear por el callejón. Sin prisa.

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