Lorenzo Silva "El alquimista impaciente"
Cuando era pequeña no pensaba que alguien de más de treinta años pudiera ser huérfano. Esas cosas son cosas de niños, como las pupas en las rodillas o las mellas en las sonrisas de las fotos de la Comunión. Los años te sacan día sí y día también de los errores que creíamos a pies juntillas, arrastran tu inocencia y te ponen delante de las narices una cruda realidad tras otra. Y heme aquí, debatiéndome entre la negativa a ser huérfana a mis años y el rotundo silencio que retumba al otro lado del teléfono un día como hoy.
Ya no hay llamadas, felicitaciones ni bromas un día como hoy, pero éste, y todos los días tengo un pensamiento para mi padre. Hay realidades que se aprenden cuando las vives en carne propia, y yo, que desde pequeña aprendí que las cosas se aprecian mucho más cuando se pierden, es ahora, un día como hoy, cuando esa certeza atraviesa mi alma cual rayo, calcinando mis ganas de revivir mi mundo con él.
Nunca le hizo falta un regalo que no fuera el abrazo, el beso o incluso un baile entre bromas; quizá pedía lo más valioso, lo que no hay dinero que lo compre ni se exhibe en los escaparates de los grandes almacenes, lo que no todos tienen; y yo tengo la seguridad de que en ello atesoró una enorme fortuna, casi tan enorme como mi suerte por tenerlo a él como padre.

Elena, atesoras lo más valioso de la vida, el recuerdo hermoso de haber compartido momentos bellos sin la necesidad de lo material,
ResponderEliminaryo no tuve la dicha de conocerlo, nunca supe lo que es un padre, por ése motivo trato de ser lo mejor que puedo con mis hijos, aunque vivamos separados. Que lindo debe ser tener ésas añoranzas por más que duelan, por más que esperes ésa llamada, al menos supiste lo que es ser amada y acariciada por tu padre.
Un enorme abrazo.
De verdad que lo siento, creo que nadie debería ser privado del cariño de un padre en este caso.
EliminarUn abrazo Roberto.
¿Ves cómo tienes que seguir ahí y yo aquí esperándote? Has escrito desde el corazón con la tinta de los genes. Uno no se acostumbra nunca a ser huérfano, y yo lo soy de ambos.
ResponderEliminarTe recompenso ese vacío con un abrazo y un beso.
Desde el corazón y a borbotones, no sé cómo me han dejado las lágrimas ver el teclado.
EliminarUn abrazo Francisco, y gracias por esperarme.
En un día como hoy, hace muchos años. que sigo dando un abrazo a mi padre... y aún siento su sonrisa junto a mi...aunque se fue, a otros campos, hace años. Nunca dejamos de sentir...
ResponderEliminarNunca. Cada vez con más fuerza aunque con menos dolor.
EliminarUn abrazo José Antonio.
Me has emocionado. Seguro que tu padre, el mío y tantos otros están de fiesta y contentos al ver cuanto se les quiere, cuanto se les recuerda, todos los días del año, solo que hoy lo hacemos publico.
ResponderEliminarUn abrazo y cariños
Seguro que sí, al menos ven desde donde estén que aún se les quiere y se les recuerda con todo el cariño.
EliminarUn beso Ester.
Elena, preciosas palabras recordando a tu padre.
ResponderEliminarY cuanto se les echa de menos, no solo en este día, si no todos los días del año. Solo el consuelo de haberlos abrazado mucho y por mucho tiempo nos puede ayudar a superar su perdida.
Besos.
Todos los días Rafaela, por cualquier detalle, por lo más insignificante, me viene a la cabeza.
EliminarUn beso.
"Un día como hoy" me uno a ese sentimiento porque a yo también recuerdo al mio cada día. El próximo martes hace 7 años. Y es así como dices, solo pedía lo que no se puede pagar con dinero.
ResponderEliminarClaro que se puede ser huérfano a cualquier edad y CUANDO DE SENTIMIENTOS SE TRATA de muchas más cosas: Huérfano de padres, de cariño, de sueños, de amistad... menos mal que nos queda lo vivido.
Bss
La gente grande es feliz con poco, o con mucho, según se mire, un abrazo, un beso, el cariño demostrado en los detalles...
EliminarEra rico, el más rico, nos tenía y nosotros lo teníamos a él.
Un beso Katy.
Elena, entrañable recuerdo a tu padre en este día en que se celebra la fiesta de todos los padres.
ResponderEliminarTe entiendo muy bien, yo también recuerdo al mio.
Estoy segura que tu mensaje le ha llegado y estará sonriéndote.
Un abrazo
Gracias Maripaz, siempre lo recuerdo y hoy muy especialmente.
EliminarUn beso.
Gracias amiga Elena por estar contigo en esta entrada tan emotiva y dedicada a tu padre que se hace extensiva a todos los padres.
ResponderEliminarSegura estoy que nos estan observando y nos protegen siempre.
Entrada llena de sentimientos y recuerdos.
Un fuerte abrazo y hasta pronto.
Creer lo que dices alivia el dolor.
EliminarUn beso Teresa.
Muy emotivo tu post de hoy, Elena. En mi blog familiar hice una entrada sobre mi padre y apenas pude terminarla porque las lágrimas acudieron amis ojos acompañando a los recuerdos. Un abrazo desde mi mejana
ResponderEliminarTe comprendo Felipe, a mí me ha costado escribir este breve texto.
EliminarUn abrazo.
Anónimo.
ResponderEliminarEmotiva dedicatoria del día del padre, él, si que se lo merecia.
Los años no borran los bellos recuerdos cuando se llevan muy profundos.
Muy bien, Maria Elena.
Un abrazo.
Parece que lo conociste "Anónimo", entonces sabes perfectamente que mis palabras se quedan cortan.
EliminarUn abrazo.
Manuel 73.
ResponderEliminarSí,que lo conocia como paisano y amigo y siempre percibí su aprecio. Efectivamente tus palabras se quedan cortas.
Un abrazo.
Como no tengo blog, entro como anónimo.
Te leí ayer, me emocionaste infinito, y el maldito blogger no me dejó colgar mis palabras...
ResponderEliminarAhora parece que tengo suerte, y además leo lo que te han dicho ya.
Qué más decir? Yo, que también ando con la emoción a flor de piel?
Que guardes todos esos recuerdos, ese amor que diste y recibiste como el mejor de los tesoros, porque, solo quien ha recibido amor, sabe darlo...
Un súper abrazo!
;)
Como bien dices qué más decir.
EliminarGuardar los recuerdos es una manera de volver a vivir.
Un beso Edurne.
Tu lo has dicho: tienes un inmenso tesoro, eso nunca te va a dejar y siempre seras dueña eterna de el. El tesoro de su recuerdo, es algo que solo los que sabemos de eso; sentimos y vivimos.
ResponderEliminarPero ahi vamos y tu siempre podras regalarle esa caricia tierna y dulce al recuerdo de tu padre.
Un abrazo Elena y ese es al parecer una de las realidades mas duras que nos regala la vida.
Sí Pluma, ese tesoro es mío y sé que nada ni nadie me lo arrebatará.
EliminarUn abrazo.
Hola Elena. Es duro de aceptar y más en estos días que nos muestran con toda crudeza la cara B de la vida. Ahora somos nosotros el único foco de atención, y nos alegran todas las felicitaciones y muestras de cariño, pero sin querer solemos mirar atrás, para sentirnos, también sin querer, un poquito solos. A mí me pasó a los cuarenta y tantos. Un abrazo
ResponderEliminarEs duro de aceptar pero no nos queda otra que aceptarlo.
EliminarMirar atrás... lo tengo tan presente, todos los días, que no parece que mire hacia atrás.
Un abrazo Juan.
Hay fechas que otrora fueron sonrisas y hoy son nostalgia. Pero a pesar de todo, lo que no cambia, es ese noble sentimiento por aquel amor diferente que no se marchita con los años ni termina con la muerte. En breves líneas me hiciste conocer a tu padre, ejemplo de hombre que supo ser protector, maestro, ejemplo, amigo, compañero, guía.
ResponderEliminarDuele la separación, pero no se pierde la pertenencia, el saberlo tuyo, el sentirlo presente, el saberte sangre de su sangre, el reconocer que tu alma se forjó con la de él. Hay amores así de grandes, como el tuyo con tu papá y el de él para ti, que ni los años hacen olvidar. Naciste de su amor y en su amor creciste, hoy vive en tu corazón, como ayer, como hoy, como siempre.
La vida te dio un padre de lujo, de aquellos que el dinero no compra y cuyo amor no muere jamás.
¡Un abrazo!
Jo, Juan Carlos, estoy segurísima de que la mayoría de mis comentaristas aprecian tus comentarios y los esperan con más ganas que la publicación de mis propias entradas.
EliminarSé que no quieres dejar tus textos en un blog, y yo, como no puede ser de otra manera, te respeto la decisión, pero Juan Carlos, yo al menos, ¡cómo disfrutaría de tu pluma!
Gracias una vez más.
Un sincero abrazo.
Agradezco tu generosa respuesta. Honesto es decir que mis comentarios sólo son reflejo de tus escritos, por tanto, el mérito no está en mis letras, sino en tu alma, que guía cada punto y cada coma de tus hermosas composiciones en “El callejón de la prisa”.
EliminarDama del corazón enorme, guardaré la presente, como testimonio de tu amistad, que a la vez retribuyo.
Con todo respeto
Juan Carlos, desde Lima, Perú.
No pretendo que esto se convierta en un sinfín de halagos, por ello, por mi parte, corto aquí una lista larguísima de cualidades que atisbo en ti, pues no me gustaría que te sonaran a adulación o falsedad.
EliminarY por supuesto, es un honor para este callejón cada una de tus visitas, y para esta humilde bloguera, tu amistad.
Un sincero abrazo, Juan Carlos.
Hola Elena ! Soy Charo . Al entrar aquí ¡ Dios mio lo que he sentido! he vuelto a mi juventud y a Córdoba y he vuelto a oler a jazmines , el aroma de los Patíos , el encanto de las Cruces de Mayo, la magía inconfundible y eterna de la Judería! y unas lagrimitas de nostalgia de aquellos años que no volveran han brotado en mis ojos. Aunque soy Rondeña , mis Padres, abuelos... eran Cordobeses y yo estudié allí Magisterio , pero mi alma se siente mitad Rondeña y mitad Cordobesa .Adoro esta maravillosa Tierra y está siempre en mi corazón . Quiero seguirte y si no es mucha molestia para ti , lo haré desde ahora mismo.
ResponderEliminarLos padres y las personas que no estan ya aquí con nosotros , no se fueron para siempre , viven eternamente en nuestros corazones , todos los días nos acompañan . Un abrazo
Cómo me va a molestar, al contrario, para este callejón será un honor cada una de tus visitas. Estás en tu casa.
EliminarOye, buena mezcla la tuya, rondeñocordobesa.
Un abrazo, Charo.
Te leo después de unos días complicados y ausente como si lo escrito saliera de mi cabeza. Dentro de poco el primer domingo de mayo otra ausencia se hará presente. Un abrazo.
ResponderEliminarEl paso del tiempo nos lleva de fecha en fecha recordándonos que ya nunca se celebrarán igual.
ResponderEliminarUn abrazo DLT.
Hola Elena, a través de blogs he llegado al tuyo y me ha encantado lo que veo, si no te importa me quedo por tu casita, gracias de antemano:)
ResponderEliminarTe estoy leyendo y me siento totalmente identificada con ese sentimiento de huérfana, ya son muchos años y no de uno si no de ambos y cuando llegan estas fechas es como tu dices, cuanto se echa de menos esas llamadas y bromas, pero sobre todo el saber que lo tenemos al alcance de la mano, es duro saber que ya no están con nosotros físicamente aunque su espíritu los tenemos siempre a nuestro lado, pero si es verdad lo que dices.
Que tengas una feliz semana santa:)
Besos.
Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario, es duro saber que ya no están físicamente con nosotros, que ya no los podemos abrazar por mucho que nos digamos que siempre están a nuestro lado.
EliminarGracias por tu visita.
Un abrazo Piruja.
Hay cosas que podemos perder y recuperar varias veces en la vida; otras no, y esas son las que más nos entristecen, pero por mucho que no se cumplan nuestras expectativas, lo importante es tenerlas.
ResponderEliminarQuizá sea así, una vida sin expectativas parece no ser vida.
EliminarUn abrazo Tawaki.
En mi blog de regalos hay un detallito que he recibido y me gustaría compartirlo contigo. Me gusta regalar compartir todo lo que voy recibiendo. Si te apetece te lo llevas y si no lo olvidas.
ResponderEliminarhttp://katy-agradeciendoregalos.blogspot.com.es/2013/03/regalito-de-la-gata-coqueta.html
Un abrazo y buena semana
Ahora voy "pallá".
EliminarGracias por acordarte de mí.
Un beso Katy.
¡Anda! y yo que creia que te habia comentado en esta preciosa entrada que has escrito recordando a tu padre.Es triste pensar que ya no están con nosotros, pero siempre digo que mientras les recordemos como tú al tuyo, siempre vivirán en nosotros.
ResponderEliminarUn fuerte y calido abrazo
Me acuerdo de él todos los días, pero el día del padre de forma especial.
EliminarUn beso Nerim.
He estado de descanso una temporada y no habia leido esta preciosa entrada en recuerdo de tu padre.
ResponderEliminarA mi me parece que a los padres nunca se les olvida ¿no?
Un abrazo
Nunca, Chelo.
EliminarUn beso.
Cuanta nostalgia en tu texto Elena. Siempre estarán en nuestro corazón, en nuestro recuerdo, ahí la muerte no nos los puede arrebatar.
ResponderEliminarUn beso querida amiga.
Qué razón tienes Maripaz. Hay cosas que la muerte no nos puede arrebatar.
EliminarUn beso.
Así es Elena, pienso como tú, echo de menos a mi padre, yo creo que cada año que pasa mucho más... Pero lo que si tengo en mi alma y crece con los años, es cada muestra de cariño que me dio constantemente, siempre estuvo en mi vida, y sobre todo, en su muerte, al mismo tiempo que me dejó huérfana de su presencia... murió en mis brazos, estábamos los dos hablando normalmente, de pie, y vi como se caía, para evitar su caída intenté cogerle con mis brazos y le puse en el suelo... Y desde él, sólo se quedó mirándome con sus azules ojos unos segundos... y murió... Quizá Dios quiso que fuese así, porque su mirada está siempre conmigo.
ResponderEliminarUn beso con mi cariño.
Qué trágico Ángeles, no me puedo imaginar un momento tan tremendo.
EliminarQuizá, como dices, Dios quiso que fuese así para que siempre recordaras su mirada azul.
Un beso.