jueves, 21 de julio de 2011

HUBO UN TIEMPO

“Aunque allí tenga recuerdos, ¿puedo ir a buscarlos? Podría retroceder, regresar no. Regresar es imposible. Por eso prefiero los lugares nuevos.”
                                                    Andrés Neuman “El viajero del siglo”


Hubo un tiempo en el que zambullirme en las aguas frías de una alberca era sumergirse en las profundidades marinas de un infinito océano azul brillante, en un mundo misterioso donde las sombras te apresaban por los pies, y los rincones olvidados por el sol me los prohibía el miedo a lo desconocido.
Conocía los grados del mercurio por el canto de la chicharra que nunca vi, y que arreciaba el volumen de su monocorde ritmo en paralelo a mis pasos acelerados. Siempre tuve la certeza de que me espiaba desde su escondite oportuno, segura de que nunca sería descubierta.
Hubo un tiempo en que disfruté los olores del verano aprendiendo a vivirlos, y sus nombres fueron escritos con los dedos de mi memoria, con tinta indeleble, por los sentidos que siempre están alerta cuando sólo se vive el presente.
Había un camino que me llevaba al paraíso (encontrado), y una escalinata de estrechos tramos que bajaba al lugar de los escondites (perdidos) y los colores por descubrir.
Hubo un tiempo en que las piedras de mi paraíso guardaron el eco de mi voz. Un tiempo donde la vida entera era, ahora, ni el eco de los chiquillos.

48 comentarios:

  1. Es curioso cómo al rememorar los veranos de nuestra infancia sólo tenemos recuerdos alegres.
    Bendita inocencia que hacía parecer maravilloso todo!

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  2. Aspi, llevas mucha razón. En mi caso es casi imposible encontrar algo negativo.

    Un abrazo.

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  3. Qué recuerdos y que ingenuidad la de la mente en general que sólo memoriza lo grato. Como dice ASPI, somos afortunados de no recordar malos momentos que sí los hubo y a montones.

    Yo recuerdo como una pesadilla que, con tres o cuatro añitos, cuando volvía de un cole me encontraba todos los días atrapado en la puerta porque no llegaba al botón del timbre y nadie me hacía caso. Hasta que pasaba alguien y se paraba y entonces me atrevía a decirle que apretara el botón.
    Lo que no termino de entender aún es cómo mis padres no estaban al tanto de la hora de mi llegada.

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  4. Tella, mi única pesadilla era la de cruzarme, encontrarme o rozarme con algún animal, aún es una pesadilla para mí.
    A mi madre le dio por criar pollos y pavos en el piso donde vivíamos, en una caja de cartón, pero cuando los pollos crecían se saltaban la caja y yo creía morir con el corazón en un puño, era horrible. Por lo demás, viví en un paraíso, y así lo recuerdo.

    Qué ternura la imagen de ese niño que no llegaba al botón, eso pasa por vivir en una ciudad en la que las puertas siempre están cerradas. En mi pueblo, las casas siempre tienen las puertas abiertas.

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  5. ...los recuerdos de Tella me han hecho recordar cuando por mucho esfuezo que ponia no lograba llegar al grifo de la cocina, con lo facil que hubiese sido poner una silla...jajaja.
    Que bonitos tus recuerdos y que inocencia perdida tan maravillosa.
    Un beso

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  6. Los recuerdos de la niñez son imborrables, sin embargo las situaciones más recientes qué pronto pasan a un recóndito recoveco de la memoria. Excelente entrada, Elena. Un placer saludarte de nuevo

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  7. Sonrisa, eso nos ha pasado a todos, y no sólo con los grifos, qué me dices de lo alto que estaba el espejo del baño, qué de saltos para vernos la coronilla, jajajaja...

    Un beso, guapa.

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  8. Felipe, mis recuerdos de niñez están siempre a flor de piel, cualquier detalle, cualquier olor, me los trae una y otra vez.
    El placer es mío por tenerte en este callejón.
    Un abrazo.

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  9. Hola Elena!! Hermoso relato amiga. los recuerdos de la infancia cuando son buenos, se transforman en algo muy valioso y aunque no es bueno vivir de los recuerdos, estos son un bálsamo para el alma.
    Besosssssssss

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  10. Así como un arroyo nos hace soñar al gran río, la alberca nos hace soñar el mar: siempre ascendemos por los peldaños hacia lo grandioso. Besos.

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  11. Hola Gabriela.
    Alguien me dijo una vez que que contar que se fue feliz es una manera ser feliz.

    Un beso.

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  12. Francisco, no se puede decir más bonito.
    Me apunto la frase.

    Un beso.

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  13. Estoy con Andrés Neuman, los recuerdos los tengo en la buhardilla y cuando asoman vuelvo a cerrar el baúl y vivo el presente. Soy consciente que no me pertenecen.
    “Hubo un tiempo en que disfruté los olores del verano aprendiendo a vivirlos, y sus nombres fueron escritos con los dedos de mi memoria, con tinta indeleble”
    Entonces eran presente, aunque pasaran dos o tres años. Hoy para mi no existe ni el año pasado. Prefiero lo nuevo, lo que soy y no lo que fui.
    Hermosa prosa Elena, que me ha llevado a…
    Aprovecho para despedirme hasta setiembre, Apago motores esta noche y me olvido por unos días del mundo virtual, que no de mis amigos que son mi presente.
    Besos

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  14. Haces muy bien Katy, si para ti el pasado no existe, haces bien cerrando ese baúl.
    Mi infancia, es lo que me ha hecho así, sería otra sin mis años de niñez, fueron tan maravillosos que recordarlos sólo me trae paz.

    Un beso y a descansar.

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  15. Dñª.Elena, la infancia es el periodo de aprendizaje que nos marca de por vida, y siempre recordaremos, nuestros juegos, nuestros amigos, y son los mejores albunes de fotos que retenemos en la memoria, yo recuerdo con mucho cariño los veranos pasados en el pueblo de mis abuelos, que siempre coincidían con la recogida de la cosecha, ir a las eras, a montarte en el trillo y dar vueltas como en una noria a pleno sol, después, ir a la alberca a bañarnos, entre arboles frutales, y en temporada de colegio, llegar a casa a la salida, coger el bocadillo e irme con doce años a la estación de Atocha, a ver llegar los trenes; joder¡¡, cuantos recuerdos. Preciosa entrada.
    Un abrazo

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  16. La niñez, los años vividos no svan dejando una huella iborrable y nos hace ser como somos.
    Nunca podremos dar suficientes gracias por haber tenido un infancia feliz. Bonito relato ocmo siempre . Un beso

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  17. D.Manuel, precisamente el otro día me comentó algo así mi hermano, me dice "hay que ver lo que nos marcó la huerta". Y es que mi infancia va unida a esa huerta, a su alberca, a sus árboles, al pozo, a la chimenea en invierno..., soy muy afortunada por haberla tenido tal y como fue.
    Ya me gustaría a mí que mis hijos hubiesen tenido una infancia tan feliz.

    Un abrazo.

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  18. Chelo, siempre digo que "para atrás, ni para tomar impulso", pero con una excepción, la niñez.

    Un beso.

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  19. Elena, mis recuerdos de infancia no son de huerta, sino de asfalto, pero no por eso menos hermosos.
    Saludos

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  20. Por supuesto que no Mamuma, cada uno encuentra su paraíso en los lugares más insospechados.
    Un abrazo.

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  21. Hola, Elena. Pues sí, te entiendo porque yo también tengo mis paraisos particulares, mi infancia hermosa y feliz, aunque sé que también hubo momentos tristes, pero quizá ellos me hicieron más fuerte. Quiero creerlo así.

    Esa bendita infancia que se nos queda pegada a la piel, a veces la añoro tanto...

    Un beso y buenas noches.

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  22. Sé que me entiendes Mª Carmen, por algunos de tus textos sé que añoras aquellos años felices en que las responsabilidades y los problemas no existían.

    Esa bendita infancia feliz...
    Un beso.

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  23. Ese tiempo amarillo, perdido no del todo, recobrado ahora con la evocación intensa, el tiempo en que las horas no corrían, el tiempo de las mariposas, de su alegre vals.
    Saludos blogueros

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  24. Mis tiempos de infancia están presentes en mí constantemente.
    Mis recuerdos, totalmente palpables, se remontan hasta los dos y pico de años, y como mi memoria es de las de elefante... lo llevo todo guardado, catalogado, enumerado y fichado! (Soy una plasta porque a veces, más me valía olvidar...!)

    Siempre hubo un tiempo, ahora hay otro y habrá otros tiempos...

    Me has hecho volar un poquito, y eso está bien!

    Un besote!
    ;)

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  25. José Antonio
    ...ese tiempo no perdido del todo porque no lo arrinconé con otros recuerdos, con otros tiempos menos dulces, y lo saco a pasear, y me trae paz...

    Un saludo.

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  26. Edurne
    Comparto contigo esa memoria de elefante, y esa sensibilidad por el tiempo de los recuerdos tiernos de la infancia.

    Un beso, guapa.

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  27. Elena, la belleza de tu prosa siempre me llega muy dentro. Para mi la niñez estuvo llena de vivencias valiosas donde estuvo muy presente el cariño, por eso me gusta refugiarme en aquellos dias y sus recuerdos.
    Un fuerte abrazo
    Maripaz

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  28. Es lo que nos pasa a los que tuvimos una niñez llena de cariño y felicidad.
    Gracias Maripaz.
    Un beso.

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  29. LA MEMORIA ES MUY SELECTIVA, A VECES HAY QUE INVESTIGAR UN POCO PARA SABER.
    UN BESO
    MARIAN

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  30. Hola Marian, bienvenida.
    Te puedo asegurar que lo que cuento de mi niñez es compartido por muchos de mis familiares que lo vivieron tan intensamente como yo.

    Un abrazo.

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  31. Yo también prefiero los lugares nuevos, aun cuando a veces nos guste echar la vista atrás.

    Nunca me he bañado en una alberca, soy de los que prefieren el mar, pero con estos calores no habrá quien se resista.

    Un beso.

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  32. Tawaki, yo pasaba todos los veranos en la huerta de mis abuelos, y allí había una alberca para regar que aprovechábamos para refrescarnos, allí aprendí a nadar.

    También me gusta el mar. Pronto lo cararé.
    Besos.

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  33. Yo también recuerdo aquellos momentos de pre-esencia en que nos confundíamos con todo y vivíamos plenamente, en unión a todo nuestro alrededor, dindiferenciar nuestras esencias, que no hacen otra cosa que separar seres.
    Geacias por la entrada :)

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  34. Gracias a ti Nusa, por tu comentario y por tu esencia.
    Un beso

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  35. ¡Qué tarde llego! Pero, bueno, ahora, con el verano, todo va más lento.

    Un abrazo.

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  36. Un abrazo para ti Lavela.

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  37. He venido buscando al alma mater del blog pero un pajarito me ha dicho que ha volado a otos lares en busca del merecido descanso.
    Que lo disfrutes. Yo estoy en ello.
    Besos

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  38. Hola Katy, estoy por tierras gaditanas, a ver si descanso de la rutina y retomo fuerzas para mi vuelta.
    Un beso.

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  39. ¡Cuántos tiempos han habido! Lo más bonito de ellos es haberlos vivido y luego poder recordarlos. Ahora hay otro tiempo, que sigue tejiendo recuerdos y relatos entrelazados, para que dentro de un tiempo, podamos recordar lo de hoy a los tiempos del ayer.

    Abrazos!

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  40. Por eso, Cuet, es importante vivir el presente con toda intensidad, y que no sea en el futuro sólo un recuerdo.
    Besos.

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  41. yo también recuerdo esos tiempos. ahora lo que he hecho es crear nuevos sueños, así veo todo nuevo y lo disfruto.

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  42. Hola David, bienvenido.
    Muy acertado, al fin y al cabo de eso trata la vida.
    Saludos.

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  43. Anónimo18/8/11 0:11

    Elena, un placer leerte siempre. La infancia siempre está presente en nuestras vidas con sus vivencias y recuerdos.
    Deseo que hayas descansado de tus vacaciones.
    Besos
    Maripaz

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  44. Hola Maripaz.
    Las vacaciones las disfruté, pero estoy muy contenta de haber vuelto y reencontrarme con vosotros.
    Un beso.

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  45. Escribes maravillso Sin duda alguna volveré

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  46. Serás bienvenida Recomenzar.
    Gracias, un abrazo.

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  47. Hola, Elena :) Pues sí, ya volví de Noruega y Suecia. Iré dejando fotos en Reflejos, pero sobre ya las estoy añadiendo a mi otro blog, junto con el texto, en Vida y Sendero.

    Bueno, al menos eso quería, porque hoy, no sé por qué, no me deja añadir entradas, y ya no sé si el problema es sólo mío, de mi ordenador, o le está ocurriendo igualmente a otra gente. Yo no puedo poner ni fotos, ni texto, ni nada de nada. Le doy a Nueva Entrada y se queda pensando y dando vueltas esa especie de relojito. ¿Te ocurre algo así a ti?

    Un abrazo y espero que no estés pasando tanto calor como tenemos aquí, en Madrid, aunque me imagino que sí. Ha sido un palo venir de los 18º de Oslo, y encontrarnos con este calorazo (cosa que ya sabía, de todas maneras) :)

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  48. Qué envidia Mª Carmen, ya me gustaría conocer esos sitios que nos muestras en las fotos de tu blog.

    Me alegro de que tú tampoco puedas publicar, ya creía que eran cosas sólo mías y de mi blog.

    ¿Calor? no me hables, no veo el día en que llegue el Otoño, ya sabes que lo mío es el frío.

    Un beso.

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