viernes, 10 de diciembre de 2010

VOLVER

“¡Qué sentimientos tan inefables le inundan a uno cuando después de una ausencia de muchos años se vuelve a poner el pie en el lugar por donde discurrió la primera infancia! Parece como que hasta el más mísero hierbajo se vuelve para vernos pasar e inquirirnos por las causas de nuestro retorno”.
                                            Miguel Delibes   “La sombra del ciprés es alargada”


A veces pienso que existieron tus lugares cuando yo existí, porque ahora soy otra, y aquellos rincones ya no son. Eran fotogramas de una película en blanco y negro que yo conocía como las líneas de las palmas de mis manos, y que por alguna razón incomprensible, alguien fue coloreando sin mi bendición. Ahora me resultan extraños, y ellos no acaban de ubicarme en sus ángulos de color.

Apenas logro ceder a lo que el tiempo y la razón intentan hacerme aceptar. Que todo cambia, y aquellos lugares también, o desaparecieron, o fueron sustituidos por otros, o son los mismos con reflejos de otra luz. O somos nosotros los que hemos cambiado. Y el retorno inevitable a ti, al lugar donde he sido feliz, me deja un amargo sabor a metal en el cielo de la boca, y los ojos atravesados de ráfagas de dolor (o de color).

Y aunque vuelvo una y otra vez a tus calles, a tus adoquines, no logro atravesar el muro que la ausencia y la distancia levantaron entre aquella niña y sus calles en blanco y negro y la mujer que soy. Seguramente porque siempre se me dio mejor mirarte en blanco y negro que en color, y a la mínima que me descuido vuelvo a recorrerte dando círculos entre mis recuerdos.

Hoy regreso al pueblo de las fotografías de papel, al que me guardaba el rincón del asilo en el paseo, allí donde el calor de la mañana se atrincheraba hasta el anochecer; al que tenía peces en el saltador y pájaros en una enorme jaula alrededor del tronco de una palmera… Al que sólo existe en los negativos que se gestaron en el útero oscuro de las cámaras de fotos.

Ya no existen ni siquiera los sonidos que me ubicaron en tu seno y celosamente atesoré por los rincones de mi memoria. ¡Cómo olvidar aquel aviso a las dos de la tarde para ir a almorzar! Era el más exacto reloj que marcara las horas de un niño,…¡la sirena de la fábrica de orujo! Apenas daba tiempo para comer y salir callejón abajo a toda prisa, antes de que la campana del colegio martilleara mis oídos para entrar en las vespertinas clases.

Recuerdo la sinfonía desafinada de las voces de los chiquillos entrando en las aulas seguido del más apacible de los silencios, apenas roto por el trino incesante de los pájaros en las moreras. ¡Qué espectáculo de luz entreverada en tonos verdes y morados! No hay mejor paraíso para el primer bautizo al vivir de un niño que el patio de un colegio.

Hoy mis pies dibujan las calles que ayer patearon mis zapatos infantiles en busca de algún resto de aquel polvo que los cubrió, pero el viento de los años no perdona, y con su vals de los días lo fue arrastrando lejos en su nube del tiempo, dejando en su lugar un pavimento gris, frío y duro, como el de los corazones cerrados a cal y canto.

Pasear tus calles alimenta el hueco de la soledad que me regalas, da igual la esquina, la plaza o la bocacalle, siempre la encuentro al acecho, dejando en mi alma la misma sensación que la lluvia tras el cristal de una ventana cerrada.

Pero vuelvo, siempre desando el camino que me regresa a ti entre olivares, aunque sé que tú no me esperas, que duermes en tu lecho de verdes irisados, …ajena, forastera. Siempre a tus cosas.

Me miras de reojo, como reprochándome la vuelta, -a qué vienes ahora- pareces interrogarme sin mucho interés por la respuesta. Y sabes que me duele, que siento como cuchilladas frías en el mismísimo tuétano tu indiferencia. Y a veces me siento una extraña en mi propio paraíso (perdido). Es imposible zambullirse en el pasado sin salir lleno de arañazos. Así ando, con el alma escindida, ya no sé si te pertenezco o si eres mía.

Yo… yo sólo quiero que me acaricies con la mano de luz de tus mañanas y que tus brazos me rescaten de la soledad que me acecha al doblar cualquier esquina oscura de tu invierno. Bailar las canciones que me cantabas al oído y sentirme cobijada bajo las alas de tu cielo.

No es pedir mucho si te pido que me quieras como yo a ti. Recuerda que yo no sería así sin ti en mis días, ni tus días los mismos sin mí. Ni tú ni yo podemos parar los relojes. Yo me iré, pero siempre quedará mi imagen en algunas de tus fotografías. Formamos parte de la misma historia y algunas de mis cicatrices llevan escrito tu nombre…Nueva Carteya.

Aceptaré que las cosas cambian, …y nosotros también. Y que existen tus lugares de siempre, que aunque parecen distintos, aún se pueden apreciar mis huellas en tu pequeña historia de piedra, y que no existe una realidad sin tu sombra (que me persigue).
Que es mejor seguir el camino de frente, sin perder de vista el horizonte y guiar nuestros pasos hacia un futuro de colores.

Regresaré siempre a ti, a mi paraíso perdido, sabiendo que voy a descubrirte nuevos rincones. Que otros chiquillos correrán por tus aceras y otras parejas se enamorarán en los cómplices bancos de tus parques, …y hasta haré míos los sonidos de tu presente.

Y tú, ...tú nunca pienses que te abandoné, me fui, sí, pero cosida a mi alma llevo la tuya siempre. Eres mi segunda piel, en ella se aprecian todas las muescas de mis años jugando con los tuyos y allí me encuentro si me busco hacia dentro.




Nota: El texto ganó el primer premio del V Certamen Literario de la Fundación Francisco García Amo de Nueva Carteya, y a ella pertenecen todos los derechos.

50 comentarios:

  1. He saboreado cada palabra de nuevo.

    Aunque estabas nerviosa, tu emoción le dio calor y llegó al corazón de todos, o al menos, al mío lo hizo desear abrazarte.

    Un beso.

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  2. Gracias Adelaida. Como bien dices, estaba muy nerviosa y el nudo que mantuve en la garganta apenas me dejaba leer. Pero dicen por ahí que el que no se consuela es porque no quiere y mi marido me supo consolar diciéndome que lo que perdí en dicción lo gané en emoción. Será verdad.

    Un abrazo.

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  3. Uy, creo que me precipité al decir que me gustaría antes de leerlo, como lo siento, y no sé como decirte esto, en fin, pues que no me ha gustado, me ha encantado.

    Y no te voy a decir lo mejor que hay en esos casos; golpe seco, lo subes, lo paldeas un poquito y lo lanzas... es más gracioso sin fijar previamente el objetivo, disfrutas viendo las caras de terror pensando en que el impacto le dará a él, a ella, a todos...

    NUNCA MÁS POLLOS EN LA GARGANTA (aunque eufemísticamente lo llamemos nudo)

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  4. Ainssss Isra, con lo bien ibas y me acabas de rebotar el estómago.
    Que no, que no era un pollo, era más que un nudo un conglomerado de nudos y lazos, jajajaj...
    De todas formas, si hubiese sido un pollo, no lo sabría echar, nunca lo he hecho, no sé aunque practicaré con tus consejos.

    Gracias Genio.

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  5. Sentido relato, detallado con minuciosas definiciones de tu recuerdo... Enhorabuena me ha gustado mucho.
    "Recuerda que yo no sería así sin ti en mis días, ni tus días los mismos sin mí. Ni tú ni yo podemos parar los relojes. Yo me iré, pero siempre quedará mi imagen en algunas de tus fotografías.
    ****
    En nuestra existencia todo lo que vivimos, lo que rozamos y percibimos deja onda huella...me ha recordado este Volver, aquel tango magnífico del ayer.
    La música extraordinaria... cuando leia me ensalzaba mas la lectura.
    "Yo adivino el parpadeo
    de las luces que a lo lejos,
    van marcando mi retorno.
    Son las mismas que alumbraron,
    con sus pálidos reflejos,
    hondas horas de dolor.
    Y aunque no quise el regreso,
    siempre se vuelve al primer amor.
    La quieta calle donde el eco dijo:
    "Tuya es su vida, tuyo es su querer",
    bajo el burlón mirar de las estrellas
    que con indiferencia hoy me ven volver.

    Volver,
    con la frente marchita,
    las nieves del tiempo
    platearon mi sien.
    Sentir, que es un soplo la vida,
    que veinte años no es nada,
    que febril la mirada
    errante en las sombras
    te busca y te nombra.
    Vivir,
    con el alma aferrada
    a un dulce recuerdo,
    que lloro otra vez.

    Tengo miedo del encuentro
    con el pasado que vuelve
    a enfrentarse con mi vida.
    Tengo miedo de las noches
    que, pobladas de recuerdos,
    encadenan mi soñar.
    Pero el viajero que huye,
    tarde o temprano detiene su andar.
    Y aunque el olvido que todo lo destruye,
    haya matado mi vieja ilusión,
    guarda escondida una esperanza humilde,
    que es toda la fortuna de mi corazón.

    UN BESO GRANDE ARTISTA.¡¡

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  6. Ysupais..., me has hecho cantar esa preciosa canción que tantos artistas han versionado y que Estrella Morente ha bordado para la película "Volver" de Almodóvar.
    La música forma parte importantísima en las entradas de este blog, dedico mucho tiempo a elegir la que creo apropiada y me llena de orgullo que el lector sepa apreciarla.
    Gracias por tu generoso comentario.
    Un abrazo.

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  7. Doña
    Hay que procurar volver poco a los lugares de la infancia porque descolocan. Ya no se conoce ni reconoce el paisaje urbano ni menos a las personas, hijos o nietos de los que vivieron en tu época.
    Una vez me fui al Colegio, en donde había estado de los 9 a los 17 años, y no quedaba ni rastro de lo que había conocido, ni patios ni edificios, todo era nuevo.

    El Isra siempre te provoca por su vena terrorífico-artística, capaz de revolverte hasta los higadillos. No le hagas caso, es un Masai aprendiendo, a escondidas, a bailar la Jota.

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  8. Tella, volver a nuestros sitios de la infancia nos provoca una sensación amarga porque en realidad ya no existen, son de otro color y de otra forma.
    Pero yo trato de contar en la narración otro tipo de sensación, la que se siente cuando a pesar de visitar continuamente el lugar, se ha dejado de ser habitante para ser visitante.

    En cuanto "al Isra" ya me lo temía y tú me lo acabas de confirmar, sospechaba que está aprendiendo a bailar jotas a la vez que practica con los pollos.

    Un cordial abrazo.

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  9. Desde el reencuentro a la emoción,"" Pasear tus calles alimenta el hueco de la soledad que me regalas""; añoranzas de lo que fuimos y lo que somos, hemos crecido, si, pero nuestra niñez la dejamos en esas calles empedradas donde crecimos, fuimos descubriendo cosas y los arboles de las plazas donde jugamos nos lo recuerdan a nuestro paso, quizás no nos recuerden, pero nosotros si los recordamos, no son añoranzas del pasado, sino recuerdos de nuestra vida.
    Que bien lo has expresado, me ha encantado.
    Un abrazo

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  10. Manuel..., allí se quedó nuestra niñez, en aquellas calles que ya no son como tampoco lo es aquella niña.
    Todo ha cambiado, ahora voy a casa de mi madre, la que fue mi casa; voy a Nva. Carteya, mi pueblo, donde vivía y que ahora sólo visito, y lo siento distinto, poco tiene que ver con aquél al que no vi crecer a la vez que yo crecía.

    Gracias.

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  11. ¡Genial, Elena!
    Cuánta razón en lo que dices y qué fuertes son los sentimientos a los paisajes y paisanajes de nuestra infancia.
    ¡Felicidades!

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  12. ¡Que gustazo verte de nuevo Elena!
    Los lugares de la infancia al igual que nosotros crecen y prosperan. Y eso parece producirnos una terrible desazón. Pero no olvides que aquellos rincones de los que disfrutabas cuando niña, siguen ahí, escondidos tras la novedad. Esperando ser encontrados de nuevo.
    Un fuerte abrazo cielo!!!

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  13. Francisco..., con el amor y la maternidad, creo que el sentimiento provocado por nuestros recuerdos son los más fuertes.
    Gracias, un abrazo.

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  14. También me alegro yo de verte de nuevo Silvia.
    Al final llevas razón, detrás de lo nuevo siempre se oculta nuestra huella.
    Un beso guapa.

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  15. Ahora mismo tengo el vello de punta y un nudo en la garganta. Magnífico este entresijo de recuerdos deleitados por esa delicada música.
    Una maravilla.
    Elena eres una artista como la copa un pino.
    Un besazo

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  16. Hala!! qué exagerada eres Mª José, jajaja...
    Bueno, te agradezco tus palabras un montón, eres muy generosa conmigo.
    Me alegra que la música te haya acompañado en la lectura con acierto.
    Un beso.

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  17. Ya decía yo que el premio era más que merecido.
    A ver si aprende de su estilo más de un juntaletras profesional!

    Tiene razón el Sr. Tellagorri, pero yo ese problema lo he resuelto viviendo en el mismo barrio en el que nací, así que vivi rodeado de mi infancia, aunque hayan cambiado muchas cosas.

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  18. Que maravilla la forma de expresar tus sentimientos y recuerdos sobre el pueblo donde naciste y viviste tus primeros años.
    Tu cariño por ese lugar te hace escribir cosas tan bonitas, y no dejar de visitarlo siempre que puedes.
    Todo lo que escribes es bueno e interesante, y esta lleno de cariño, no es raro que te den este premio.
    Si te digo la verdad suelo quitar, por costumbre la música de los blogs que visito. Pero a partir de ahora pondré más atención en la que tú nos regalas.
    Enhorabuena y felicidades por el premio.
    Un gran abrazo.

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  19. Gracias Aspirante. Yo, como tu nombre indica sólo soy una aspirante a juntar letras de forma al menos digna para el blog.
    Yo no he podido vivir en el pueblo de mi infancia, me casé con alguien de fuera y encima trabaja en un centro del que carece mi pueblo.

    Besos.

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  20. Mil gracias mi cordobesa bella, siempre me halagas y me dedicas muchos piropos en tus magníficos comentarios.
    La música la elijo a conciencia para cada entrada, forma parte de cada post y desecho muchas canciones que aunque me gustan no las veo acordes con este blog. El truco está en bajar el volumen para que esté de fondo sin que nos moleste.

    Un abrazo fuerte.

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  21. Precioso Elena.

    Qué bién has reflejado la nostalgia de cuando algo ya no nos pertenece ni nosotros le pertenecemos. A mi no me gustaban los regresos, porque me daba cierta envidia ser observadora de una infancia perdida, hastaque regresé con mis hijas, entoces todo cambió y desaparecieron los fantasmas.

    ¿Se te lenguó la traba? Pasa en las mejores familias jaja!

    Un beso.

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  22. Candela..., no se me trabó la lengua, pero se me hizo un nudo en la garganta y leí todo el texto como si fuera a romper a llorar, qué angustia.
    Pero bueno, lo leí y parece que gustó.
    Un beso guapa.

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  23. Hola Elena muy hermosos tus recuerdos y escrito entremezclados con la memoria infantil que intenta atrapar algo de lo vivido.
    Sueños que desean reencontarse con un pasado que aunque te haya marcado ya no volverá, ni siquiera se parece, porque los suños e ideales no son los mismos.
    Los colores como dices ya no soy los mismos y aunque lo fueran la interpretación es diferente como queda patenta en tus palabras.
    El eterno renacer, todo cambia nada permanece.
    Según te leía caminaba contigo y yo que siempre quise tener un trozo de tierra me alegro de no no tenerla. Mis recuerdos infantiles flotan en el aire y no duelen porque mi vida ha sido un constante morir a ellos de tanto cambio.
    Un beso

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  24. Katy..., comprendo lo que sientes, es difícil el desarraigo cuando nunca te quedas en un sitio.
    Dice Andrés Neuman en su libro "El viajero del siglo": “aunque allí tenga recuerdos, ¿puedo ir a buscarlos? Podría retroceder, regresar no. Regresar es imposible. Por eso prefiero los lugares nuevos.”

    Un beso.

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  25. Entrañable relato Elena. Creo que quizá la emoción te impidió leer con claridad.
    Cuando se vuelve a los lugares donde fuimos felices, las raices estan ahí siempre aunque haya cambiado todo.
    Siempre quedan los recuerdos.

    Besos Elena

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  26. Maripaz..., al final es eso lo que nos queda, los recuerdos.
    Un beso.

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  27. "En realidad es imposible estar completamente en un lugar o irse del todo. Los que se quedan siempre pudieron haberse ido o podrían hacerlo en cualquier momento, y los que se han marchado quizá pudieron quedarse o podrían volver. Casi todo el mundo vive así, ¿no?, entre irse y quedarse, como en una frontera."

    No es que haya leído a este joven escritor, pero me ha llamado la atención esta frase que he buscado para ponerme en sintonia contigo, pues me hace recordar mi regreso también al lugar donde nací y visite este pasado verano.

    Verdaderas emociones haces sentir al leer tu relato y te imagino allí delante de todos intentando reprimirlas hasta la última frase de la narración.
    Me ha gustado leerte hoy, como siempre...

    Un beso guapa.

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  28. Sonrisa, si te refieres a Adrés Neuman, sólo he leído la novela que cito y te la recomiendo. Es muy buena.

    Gracias por leer la narración, me alegro de que te haya gustado. Fue muy emotivo el momento de leerlo en público pero parece que gustó.

    Un beso para ti.

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  29. Bonito, excelente, ameno, hermoso, bello, perfecto, atractivo, pulcro, sugestivo, pulido, maravilloso, sentido... bueno que luego te lo crees y es peor. No llegare al nivel "cultural" de Isra (por cierto en mi ciudad, eso se conocía como japo jeejejejej), así ojos castaños, negros y oscuros...

    Un beso no es suficiente, así que dos, tres, cuatro... guapetona en color y en blanco y negro. Aunque yo soy más de grises, ya lo sabes.

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  30. Uy Javier, pero adónde has ido a por tantos adjetivos, le das mil vueltas a cualquier ministra, jajaja.
    En mi pueblo se llama "gapo", ay qué léxico más rico tenemos en España.

    Un beso para ti, resalao.

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  31. Todo se transforma, tanto los lugares como las personas, ahi es donde radica la magia. Porque, si todo fuese perenne, ni tú escribirías maravillosos textos, ni existirían tantas bellas obras inspiradas por estos cambios y las melancolías que los mismos producen.

    Hace tiempo ya habias escrito algo parecido, y me llegó mucho... hoy leo esto en mi pueblo natal, y me llega más porque, en efecto, ya no están los lugares de mi infancia...

    Escribes hermoso, me encanta tu emotividad.. un beso!

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  32. Gracias Cutzpallin, me alegro de que estés en tu pueblo y que el texto te haya llegado.
    Un abrazo.

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  33. Elena...

    Me has transportado a mi infancia, y a fe te digo que una lágrima broto de mis ojos. Me diste pie a cojer un albúm familiar de nuestra casa cuando era pequeño, el patio, la entrada, mi lugar de juegos... y esas fotos en blanco y negro me recuerdan a un sitio y un lugar al que ya nunca volveré, y a las personas que ya no están... La nostalgia me invadió por un buen rato mientras escuchaba esta bella canción que pusiste de fondo. Paré, respiré hondo, e hice una pausa en esta agitada vida que no nos deja meditar para dedicar tiempo a mis recuerdos, a mi vida, y como no, a mis amores, que también forman parte de mi vida y yo de la suya.
    Calle Saravia nº5 junto al Colegio de las Esclavas: allí me críe y nunca lo olvidaré. Traidor tiempo que nos hace olvidar lo que fuimos...

    Un beso

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  34. Félix, si el texto te ha servido al menos para recordar esos sitios tan entrañables para ti, bien ha valido la pena.
    Es bueno echar la vista atrás de vez en cuando para que no olvidemos nuestras raíces, de dónde venimos.
    Si paso por esa calle, pensaré en ti.

    Un beso, paisano.

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  35. Poquito entro por estos lares....que el tiempo con las tecnologías se encamina este curso por otros derroteros inexplorados, vírgenes, apasionantes...y que el mal de los tenistas se ha instalado en mi antebrazo...no por exceso de deporte, sí por entretenerme demasiado con "ratones y teclados"... empiezo a pagar tributos por mis horas de pc.
    Pero es fin de semana y algunas citas son ineludibles... la primera, siempre al callejón de mi cuñada....ohhhhhh, sorpresa!!!!!
    Elena, jooooooo qué preciosidad!.... tu relato y tu premio...
    Eres la reina del corto....Enhorabuena...
    Besos cuñada!!!!!

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  36. Ana, te agradezco tus visitas al callejón a pesar de la falta de tiempo.
    No sabía nada de lo de tu codo, dicen que es algo muy doloroso, tu hermano lo ha padecido y hasta que no le hicieron una infliltración creo que se llama, no acabó con el dolor.
    Gracias por los piropos inmerecidos, no te dije nada del premio porque lo dije aquí y tampoco hay que darse demasiada importancia.
    Besos.

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  37. Pues a mí, Elena, qué quieres que te diga, que volver a Carteya es algo estupendo que me da una paz inmensa. Me hace sentir bien. Cierto que esta Carteya de ahora ya no es 'exactamente' la que era cuando yo la caminaba a mis 5,8,10 ó 18 años, pero siempre, siempre, me reconozco en ella, y ella me acoge como si no me hubiera marchado nunca. El olor de las violetas que yo recogía en el Depósito, cuando el chache Frasquito me llevaba a cortar el agua, sigue intacto cuando subo por las cuestas que parecen Calvarios y que yo recorro ligera porque no llevo cruces a cuestas. Para mi Carteya siempre será el canto del gallo en la madrugada, el ladrido de los perros, el olivar y su aire, las magdalenas, los jeringos, el aceite en el pan y los naranjos. También el paseo, y las palomas, y el bar donde mi primo Vicente se afana, día tras día. Carteya sigue siendo tan mía como lo era cuando era niña. Y yo creo que es por eso mismo, porque me vuelvo un poco niña cuando recorro sus calles, que es por lo que me siento tan bien, y luego duermo como los ángeles en las noches.

    Es un lugar en el que siento alegría y libertad. Y es, te lo puedo asegurar, maravilloso.

    Un abrazo, Elena :)

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  38. Y,-entonces-, cuando vuelves sobre tus pasos buscando aquella Casa que Fue la Tuya y Quizás ya no Existe; cierras tus ojos Infantiles Internos y al Abrirlos de nuevo, tu vista se ilumina...
    Un rostro cambiado, curtido por el Tiempo y la Vida, como el tuyo, te resulta familiar...
    A medida que os váis acercando en línea de encuentro, ese hombre o mujer, Te RECONOCE y TÚ TAMBIÉN.
    ¡¡ERES TÚ!! Un abrazo sella el Reencuentro con QUIEN FUERA TU AMIGO/A y la Distancia y el Pasado Se Condensan en un Instante de Fusión.
    ¡¡Que Alegría!! ¡¡Sabía/mos, que un Día VOLVERÍAS POR AQUÍ!!
    Y sientes que HAS VUELTO DE VERDAD, porque en Realidad, una Parte de Tu Corazón, NUNCA SE FUÉ...

    Perdona la Cursilería, pero Es mi Forma de Serntir, Amiga y Hermana Elena, Experta como Siempre, en Pulsar Cuerdas que Reactivan Sentimientos Profundos...
    ¡Que Dios te Bendiga por Ello,-séas o no Creyente!
    un Cordial Abrazo y ¡¡RIAU RIAU!!

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  39. Mª Carmen me alegro de que te sientas tan bien cuando vienes a Carteya. Yo nací allí, estudié allí y viví allí hasta que me marché; ahora vuelvo siempre, pero siento que ya no me pertenece como antes. Antes vivía en mi pueblo, ahora visito mi pueblo, y la diferencia de estas dos circunstancias se me clava en el corazón.

    Un beso.

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  40. Nada que perdonar amigo Old Nick, muy al contrario, te agradezco el comentario tan lírico.
    Y que se cumpla.
    Un beso.

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  41. Elena...

    Me hago eco de la frase de tú sidebar:

    "Los cuentos se escriben para que los niños se duerman pero también para que los adultos se despierten." Hans Christian Andersen .....

    Un beso, paisana

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  42. Félix, no hay nada mejor para dormir que un cuento susurrado en la almohada, tengas cinco o treinta años.
    Un beso para ti.

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  43. El pueblo es sinónimo de mi pueblo. Aparecen las contradicciones de los versos de Erenburg: "madre, quiero ir a la isba; madre, quiero ir a la ciudad".

    Tener casa allí mantiene un vínculo más nítido.

    Un beso, Elena.

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  44. Así es Lavelablanca, yo no tengo casa propia en mi pueblo, voy a casa de mi madre.
    Un beso.

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  45. Los lugares cambian, las pesonas que conocimos también, pero la principal evolución es la nuestra, la de los ojos con los que vemos las cosas.

    Un beso.

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  46. Al final va a ser que sí, que todo cambia.
    Un beso Tawaki.

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  47. Hola, te conozco de Blogueros Mayores pasé a ver tu blog y decidido quedarme. Un abrazo

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  48. Pues bienvenida Chelo, estás en tu casa.
    Un abrazo.

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  49. Manuel 72a. Leyendo este tema, yo tambien he mirado hacia a mi interior,recuerdo los años de niño, que vivi en la última casa del rinconcito
    del paseo, que aparece en la foto.
    Jugando a la pitila, rompir algun que otro cristas de esas ventanas.
    Un hermoso tema para recordar.
    Un abrazo

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  50. Qué recuerdos Manuel. Yo tengo tan presentes mis años de niña que parece que todo sucedió ayer. Recuerdo y todo me hace sentir con una gran intensidad, casi huelo los recuerdos.

    Un beso Manuel.

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