lunes, 28 de septiembre de 2009

EN EL CARCHENA

Debajo de un pequeño puente pasaban las escasas aguas del Carchena, arroyo de juegos y travesuras de niños más que preocupación del Atlas Hidrológico de España.
Era inevitable salir del colegio por la puerta del Callejón, pasar a la vera del Carchena y no pararte a asomarte o, lo que para mamá era peor, no meterte a explorar...

…Atravesar selvas de cañizos empuñando una espada robada a cualquier olivo… saltar a la otra orilla sin mojarte… descolgarte por el puente al grito de Tarzán… correr tras las ratas que huían cloaca adentro…
Alucinaba seguir el curso del agua y aparecer en el confín del mundo donde se encontraba el Templo Sagrado del pueblo, o sea, el lavadero de la Fuentecilla abandonado en el que se juntaban las mujeres a blanquear la ropa muchos años atrás.


…Y pasó inmisericorde el tiempo…y demolieron el lavadero…y ocultaron el Carchena en una bóveda de hormigón sepultando en sus entrañas cientos de tesoros y corsarios en su búsqueda, exploradores y faraones, princesas y ogros…juegos, canciones y cuentos…



15 comentarios:

  1. Se pierden los lugares de los recuerdos. Cuando voy por Córdoba, quedo abatido, a veces, pues mis lugares han desaparecido o se han transformado en brutal forma. Confieso que no sé conducir por Córdoba.
    Un abrazo.

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  2. Se pierden del lugar y sólo quedan refugiados en nuestra memoria, lo malo es que se vendrán con nosotros en el último viaje.
    Besos.

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  3. Yo he conocido ambos, Elena. Mi tía Eladia me llevaba al lavadero, que debía estar por donde ahora están los jardines, más o menos, ¿verdad?

    He vivido una Carteya de empinadas calles de piedras, de cine de verano oliendo a jazmines y rosas, con su cielo 'preñao' de estrellas, de silla en la puerta y abanico en la mano para combatir el calor del verano, de correteos por la calle San Juan, la calle de mi niñez, de subir a cortar el agua con mi chache Frasquito (mi tío abuelo), que se encargaba de esos menesteres, y allí cortaba violetas, miraba a mi alrededor y se veían las cumbres cargaditas de olivos, y un cielo de tonos malvas, y la gloria derramándose sobre el pueblo. Y yo, aunque era pequeña, sabía que aquello era algo maravilloso y único. Y no me equivocaba,

    Ahora ya no hay lavadero, ni arroyo (al menos, mira, ya no se desborda y no causa desgracias), mis abuelos ya no existen nada más que en nuestro recuerdo y las fotos que adornan la sala. La casa de la calle San Juan ha cambiado, como era natural que sucediera. Ya no hay más eras de mi infancia, mis amigas de entonces no las reconozco y supongo que ellas a mi tampoco (miento, hay una, Dolores, a la que aún veo y vive en la misma calle donde mis padres tienen su casa, en la calle San Isidro). Muchas cosas han cambiado, pero para mí sigue siendo Nueva Carteya. Uno de los reinos de mi felicidad infantil y adolescente. Por siempre.

    Un abrazo

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  4. Te devuelvo el abrazo con mi gratitud por llevarme de paseo por la Carteya de mi niñez en esos relatos tan hermosos que nos regalas.
    Ha cambiado mucho pero la esencia sigue siendo la misma.
    Un beso.

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  5. Anónimo29/9/09 0:19

    Si que teneis razon en que solo quedan algunas partes de Carteya en nuestro recuerdo. Yo soy algo mas joven y tambien recuerdo el recorrernos el arroyo por la alcantarilla hasta la rejilla que habia justo en la puerta del cine y saludar a la gente que pasaba en ese momento y de ir al cine de verano y ver la ultima de Bruce Lee y de subir al cerro y al llegar a casa decirte tu madre " ya has estado en el cerro ",todos son recuerdos imborrables; pero sabeis una cosa, hoy por la tarde al llegar de viaje, cruzamos ese arroyo hormigonado mi mujer y yo, y al cruzarlo se asomo nuestra casa, nos mirabamos y sonreiamos

    Os imaginais que no cambiasen las cosas, las personas, etc. . .¿que recordariamos ? ¿ como recordariamos ? Supongo que entonces tendriamos todos el mismo recuerdo

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  6. Claro que sí Anónimo, a veces los cambios nos benefician, en este caso tú y tu mujer tenéis vuestra casa y yo...ya sabes.
    Pero debajo de ese beneficio o esa mejora, quedan aquellos lugares que fueron escenario de nuestros años más felices y nos llenan de nostalgia.

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  7. Ni mi infancia ,ni parte de mi juventud,la pude vivir en Carteya; si soy nacida aquí, pero mi infancia la viví en Bilbao y solo en en algunas ocasiones (vacaciones y navidades) podía disfrutar de mi pueblo, de mis raices, de mi gente.
    Ya, a la edad de 9 años pudimos bajar para el Sur y con más asiduidad visitar el pueblo.
    El arroyo nunca fué mi lugar de juego..., tampoco el cerro. Quizás lo que mejor recuerdo es el Paseo, los pilares de agua donde bebían las bestias, mis juegos a la comba y "elastiquillo" en la calle Montilla, el patio de mi abuela Lola en la calle Levante.
    AAAAyyyyyy..., qué patio!!!, un patio grande, largo..., cargado de flores, con un centenario naranjo agrio y con un maravilloso pozo de agua cristalina. Cuántos remojones de agua..., cuantos picotazos de tábarros...!!!!. Diossss...,como costaba subir esa cuba de agua hasta arriba!!!.
    Aquel patio último dónde se encontraban los "bichos" (gallinas, gallos, cerdos...) que para llegar a él debías de pasar por la cuadra donde se encontraba aquella mula..., la "Eapañola", con su lucero en la frente!!!. AAAyyyyy..., qué recuerdos!!!.

    Ahora me cuesta ir...; ya no están los "bichos"..., a la "Española", ya viejita, se la llevaron en un camión no sé a dónde..., las flores desaparecieron, el pozo sigue en su sitio pero nadie lo "cura", aquel naranjo centenario seguirá tirando al suelo la flor y aquellas pequeñas naranjas que utilizábamos para jugar como si fueran canicas y, lo más importante de todo..., también se marchó.


    Un beso.

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  8. Precisamente por eso, porque lo más importante se acaba yendo, hemos de mostrar nuestros sentimientos cuando los seres queridos aún son palpables, visibles...besables.

    Un besote, Lola.

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  9. Soy más joven que vosotras, Tú y mi prima Mari Carmen , pero yo también jugue en este arroyo en mi juventud. Siempre era una tentacion meterte dentro del arroyo y "pasear" por la orilla en busca de un mundo incierto o de un buen chapuzón debido a un descuido. Ahora la juventud no se divierte en la busqueda de esas emociones. Sólo buscan el arte de no hacer nada. Así nunca aprecian cosas que los mayores le relaten de su pueblo aunque sea tan simple como su arroyo Carchena. Elena, como siempre, un saludo.

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  10. Uyyyy...te observo un tanto desanimado.
    Es bonito recordar, pero cada uno tiene sus propios recuerdos; los niños de ahora seguro que añorarán este tiempo testigo de su niñez, se harán mayores y sentirán la nostalgia que ahora sentimos nosotros.
    De todas formas...como disfrutábamos antes de la calle no disfrutan los niños de hoy.

    Un abrazo.

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  11. ¡Hola Elena!
    Tantas cosas hermosas que tiene la Córdoba de mis padres, de mis abuelos -yo nací en Venezuela, aunqe toda mi familia es cordobesa-, esta Córdoba mágica a la que he vuelto para quedarme y reencontrarme con mis ancestros :)

    Gracias por seguirme y, sobre todo, por dejarme un comentario y hacerme saber que te paseas por Azules desde hace tiempo, aunque hasta ahora yo no lo haya sabido

    ¡Te mando un beso enormísimo!

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  12. antonio jesus30/9/09 20:47

    Uyyy madre mia, a todos los que corrimos en su dia por el carchena me gustaria que lo hubieseis visto a eso de las 19,15 h de hoy; se mostraba en su mas enfurecida faceta, nada que ver con la foto que muestra arriba nuestra amiga Elena. Tambien el callejon parecia el arroyo carchena.
    Y "La Huerta" limpia y majestuosa viendo correr a su arroyo.

    Un besote resala

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  13. Bueno Antonio Jesús, no lo vi ayer pero me lo imagino, sabrás que de pequeña viví más de una riada...la calle Llana, la calle Córdoba y el Callejón bajaban "en plan", las tapaderas del alcantarillado se abrían y por ellas salían con toda la fuerza dos o tres metros de agua disparada hacia el cielo...vamos, un espectáculo dantesco.
    Veo que "la Huerta" se ha librado de la riada, me alegro.
    Besotes para ti.

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  14. Alguien para quien eres muy especial19/11/09 22:26

    Cuantos recuerdos me he llevado al descubrir tu blog. La huerta, la alberca, los granados, el carril desde el puente hasta que llegabamos por fin a la sombra del pozo, cuantas siestas de verano disfrutadas al 100 por 100, que alegria cuando llegaban los domingos y nos ibamos alli todo el dia. ¿Cuánto daríamos por volver a tirarnos desde lo alto o por comernos algunas de aquellas uvas o las "granás"? Recuerdos imborrables con personas a las que les reservé un lugar para siempre en mi corazón. En fin, me alegro de compartir estas pocas palabras en tu blog, espero seguir haciéndolo. Un besote muy fuerte

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  15. Hola "Alguien", jeje. Intuyo quién eres.
    Todos mis recuerdos de niña están tan unidos a ti que los podíamos contar de la misma manera. Tú y yo, siempre juntas.
    También eres alguien muy especial para mí.

    Besos.

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